Dado que llegar hasta Roncesvalles puede presentarse algo dificultoso, si no poseemos otro medio que nos acerque hasta allí; os aconsejo que utilicéis el tren o el autobús hasta Pamplona y desde dicho lugar, hay un autobús que sube a Roncesvalles a las seis de la tarde.

Comenzamos la etapa

0'00 Roncesvalles (Orreaga).-

El camino deja atrás los Pirineos para descender en busca de los valles de los grandes ríos mesetarios. Esta transición pondrá en contacto al peregrino con diversos hábitats naturales a lo largo de esta primera etapa. Al gran bosque pirenaíco le sucederán pequeños bosques de robles y alguna que otra repoblación de coníferas que progresivamente irán dejando paso a las tierras de labor y los campos de secano, ya en la llanura sobre la que se asienta la capital navarra.
La etapa parece, a priori, un cómodo descenso sólo alterado por la subida al alto de Mezquíriz y la encantadora ascensión al Alto de Erro.
Abandonamos Roncesvalles por un camino de gravilla paralelo a la carretera C-135, por la derecha, en dirección a Pamplona y caminando tres kilómetros llegamos a:

3'00 Burguete (Auritz).-

A la salida de Burguete, tomamos un desvío a la derecha, bien señalizado, (Banco Santander Central Hispano) que tras pasar unos regatos, inmediatamente después de cruzar el río Urrobi por un puente peatonal, llaneamos entre prados por donde sestean las vacas y algunos caballos, y tras caminar unos tres kilómetros, nos deja de nuevo en la C-135, junto al indicador del municipio de Espinal.

8'00 Espinal (Aurizberri).-

Casi en el centro de Espinal, entre los caseríos Auñamendia y Erburu, parte hacia la izquierda una pista asfáltica. Su entrada está visiblemente señalizada con flechas amarillas en los bordillos de las aceras.
Tras 500 metros de ascenso, dejamos el asfalto y seguimos de frente por un estrecho camino de tierra, que pronto se torna sendero para adentrarse en un pequeño bosque. Llegados a este punto, encontramos una alambrada profusamente señalizada, que cierra un prado. Tras cruzar la verja, que cerraremos tras pasar nosotros, continuaremos hacia la izquierda y bordearemos por completo el terreno, teniendo la precaución de no introducirnos en el cercano bosque, donde podríamos con facilidad perder la orientación.
Una vez pasado, de nuevo las flechas amarillas nos descubrirán el punto de partida de un sendero de tierra por el que se camina sin demasiada dificultad. Tras cruzar un nuevo cierre de la alambrada, este camino nos conduce directamente al alto de Mezkíriz (922 m.).
El camino permanece embarrado buena parte del año. Es éste un tramo corto pero bastante complicado, en el que las zarzas y las ramas de los avellanos invaden el camino dificultando el paso del peregrino.
Unos metros después de salir al asfalto, numerosas flechas en el guardarail de la carretera nos señalan un estrecho camino que parte hacia la derecha. Excepto en los meses estivales, este camino sirve de curso a un pequeño arroyo, por lo que puede suceder que los primeros 250 metros de este corto tramo haya que hacerlos con el agua a la altura de los tobillos.
Tras un repecho de 400 metros volvemos a la carretera, justo a la entrada de Viscarret

14'00 Viscarret (Biskarreta Gerendiain).-

A la salida de Viscarret, junto a la última casa, unas flechas en el asfalto nos indican que debemos tomar un camino de tierra que desciende hacia la izquierda para ascender poco después hasta el cementerio. De aquí parten tres caminos. Nosotros tomaremos el del centro, que transita paralelo al tendido telefónico y que nos conduce, en 400 metros, hasta la C-135.
Se sigue la carretera y 500 metros después, pasado el punto kilométrico 34 de la misma, parte a la derecha un camino semioculto por sendas hileras de avellanos. Este angosto túnel natural, desemboca junto al frontón y a la fuente de Lintzoaín.

16'00 Lintzoaín.-

Tras la última casa del pueblo nos encontramos un duro repecho, al que hay que añadir la irregularidad del terreno por el que discurre. Se trata de una zona compuesta por lajas de pizarra, sumamente resbaladizas y con gran cantidad de piedras sueltas. A partir de aquí la pendiente no disminuye, pero el camino mejora ostensiblemente.
De nuevo se nos ofrece la posibilidad de disfrutar en plenitud del camino de Santiago. La ascensión al Alto de Erro es una ascensión tan dura como gratificante y estimulante. De nuevo los impresionantes bosques de robles y hayas, arriba y abajo, a izquierda y derecha, tiñen el paisaje de un colorido inimaginable, creando esa atmósfera de majestuosidad que empapa nuestro recorrido por estos valles navarros.
Es muy de agradecer el perfecto estado de conservación de este tramo del camino, que hace de la ascensión a Erro otro de los momentos mágicos de esta Gran Ruta.
Unos metros más adelante del cruce con el camino que une las localidades de Erro y Cliveti están los “Pasos de Roldán”, tres grandes losas que según la tradición corresponden: a los pasos de Roldán, la mayor; a los pasos de su mujer, la mediana; y a los pasos de sus hijos, la pequeña.
Tras los “Pasos de Roldán” el recorrido alterna las subidas con los falsos llanos y un suave descenso hasta llegar al Alto de Erro (801 m.), en cuya cima nuestro camino cruza la carretera.
Durante siglos hubo en el alto del puerto un manantial que sirvió para calmar la sed de los peregrinos tras el duro ascenso. Hoy en su lugar sólo quedan unas losas que, eso sí, pueden aliviar nuestro cansancio.
Desde este punto se inicia ya el descenso por un camino de tierra. De nuevo, el bosque, aunque en esta vertiente un poco más caótico debido a las repoblaciones de coníferas. A lo largo de la bajada nos encontraremos con varias verjas de cierre de terrenos particulares, verjas que deberemos cerrar a nuestro paso, como convenientemente se señala. Al llegar a la Venta del Puerto, llamada también del Caminante, antiguo albergue hoy totalmente abandonado y con riesgo de hundimiento, el camino desaparece y la pendiente se hace más pronunciada, proporcionándonos así uno de los descensos más amenos de todo el camino de Santiago. Las rampas se suceden y ponen a prueba nuestra habilidad, combinando zonas de tierra con otras en las que sobresalen las rocas, redondeadas por el paso de los peregrinos.
Este descenso se complica seriamente en el caso de que el suelo esté mojado, ya que entonces estas losetas se convierten en auténticas pistas de patinaje.
Un kilómetro y medio después, este divertido sendero desemboca en un camino de tierra que aborda una fuerte pendiente, tras la cual aparece una complicada y peligrosa zona de lajas de pizarra, que deberemos recorrer con mucho cuidado. Superado este tramo, nos situamos ya en la falda del Monte Erro junto a un transformador eléctrico, y muy cerca de Zubiri, localidad a la que se llega por una pista asfáltica.

24'00 Zubiri.-

En esta localidad la parroquia ofrece en la Avenida de Roncesvalles un refugio con 16 literas y duchas con agua caliente.

Plano de la etapa