Los
Montes de Oca, extremo occidental de la Sierra de la Demanda,
suponen el mojón natural que delimita las tierras castellanas.
En su ascensión atravesaremos el que será el último
bosque en muchos kilómetros del Camino. No encontraremos
otro de semejantes dimensiones hasta los Montes de León.
Superado el duro puerto de la Pedraja, el peregrino se verá
recompensado con uno de esos rincones sublimes que se hallan
dispersos a lo largo de toda la ruta jacobea; es el Monasterio
de San Juan de Ortega, que anticipa la entrada a la ciudad más
poblada del Camino.
Desde Belorado se observa ya la barrera montañosa de
los Montes de Oca, extremo occidental de la Sierra de la Demanda
y principal dificultad orográfica del tramo burgalés
del Camino de Santiago.
Pasado el punto kilométrico 68 de la N-120, en un cruce
que hay cien metros después de una gasolinera, tomamos
un pequeño camino de hierba que parte por la izquierda,
ascendiendo paralelo a la carretera general. Pocos metros después
se abandona este camino para tomar otro de similares características
que continúa a media ladera entre la carretera y la colina
que queda a nuestra izquierda. Entre el camino y la carretera
discurre un pequeño arroyo sombreado por una chopera.
Este camino finaliza en Tosantos.
4'00 Tosantos.-
Este
poblado que dejamos a la derecha para, por una buena pista de
tierra, llegar hasta la orilla de la carretera, justo debajo
de la Ermita de la Virgen de la Peña, ermita enclavada
en un peñasco rocoso. Desde aquí parte por la
izquierda una buena pista de tierra que nos dejará en
Villambistia.
6'00 Villambistia.-
A la salida del pueblo el camino sigue por campo abierto hasta
alcanzar la carretera. Tan sólo 100 metros de asfalto,
y de nuevo a la tierra. En esta ocasión, una buena pista
apta para vehículos que en 600 metros nos coloca en la
calle Real de Espinosa del Camino.
8'00 Espinosa del Camino.-
A la salida de Espinosa deberemos ascender la colina de San
Felices. Trescientos metros después de superar su cima,
en medio de campos de labor, aparece el Ábside de San
Felices (siglo IX), únicos restos del que fuera Monasterio
de San Félix de Oca siglos VI-VII.
Siempre por buena pista de tierra, el descenso continúa
hasta alcanzar la carretera 800 metros antes de entrar en Villafranca.
11'00 Villafranca Montes de Oca.-
En la calle Mayor de Villafranca hay un albergue municipal de
20 plazas con duchas y agua caliente.
Junto a la iglesia de Villafranca se inician los 4,5 kilómetros
de ascenso hasta el Puerto de la Pedraja (1.165 m), punto por
el que cruzaremos los otrora temidos Montes de Oca. Es precisamente
el primer kilómetro de subida él más duro.
La iglesia se bordea, dejándola a la izquierda para ascender
por un camino de tierra que pronto se convierte en un durísimo
repecho herbóreo paralelo al tendido telefónico
y flanqueado a ambos lados por arbustos y abundante maleza.
Recorridos estos primeros 200 metros de fortísimo ascenso,
que en caso de estar mojado se hacen mucho más duros,
accedemos a un buen camino de tierra que se nos une por la izquierda
y por el que continuamos la ruta.
A medida que se avanza en el ascenso, la pendiente disminuye
y el paisaje cambia por completo. Nada tiene ya que ver con
las agrestes llanuras que se cruzaban apenas unos kilómetros
antes, y agradece el peregrino contemplar cómo el bosque
de roble autóctono aún se conserva, sombreando
este tramo de Camino.
Aproximadamente a mitad de subida se encuentra la Fuente de
Mojapán, (otra fuente, que como no lleves tú el
agua, desde luego que no mojas el pan, ya que está seca
la mayor parte del año). A partir de este punto alternan
ya las zonas de ascenso con los falsos llanos. En el bosque
comienzan a aparecer especies repobladas (pinos y abetos) que
alternan con los robles autóctonos.
Transitamos ahora por buen camino de tierra, en el que en época
de lluvia se forma un pegajoso barrizal, que sin llegar a impedir
el caminar con soltura, sí lo hace bastante molesto.
De todos modos, aprovechando las orillas, en las que hay hierba
alta, se llega sin demasiadas dificultades hasta la cima de
La Pedraja, en la que se halla un monumento a los muertos en
la Guerra Civil.
17'00 La Pedraja.- Altitud 1.130
m.
En
este punto afrontamos un fuerte descenso por un corta fuegos
bastante irregular hasta llegar a la vaguada que forma un pequeño
arroyo. Se asciende la vertiente contraria de esta vaguada por
un camino de similares características y llegamos a una
amplia pista de tierra abierta por el servicio forestal.
Desde aquí hasta San Juan de Ortega no hay más
que seis kilómetros de ameno paseo, en descenso, rodeados
en todo momento por plantaciones, ahora ya sólo de pinos.
Sólo el barro que en seguida se forma en este tipo de
terrenos puede privar al peregrino del placer de caminar por
esta ruta.
24'00 San Juan de Ortega.-
La tradición hospitalaria de este singular enclave se
mantiene hoy gracias a la amplia y acogedora hospedería,
80 confortables plazas con ducha y agua caliente, restaurada
en torno a un patio del siglo XVI.
Desde hace años, San Juan de Ortega está asociado
a su párroco, Don José María Alonso, que
además de aconsejar y hospedar a los peregrinos, los
obsequia con las ya famosas sopas de ajo de San Juan. Hay que
llevar provisiones, (para hacer más sólidas las
sopas) ya que solo hay un bar y no siempre está abierto.
El itinerario de la Ruta Jacobea entre San Juan de Ortega y
Atapuerca fue trazado por el propio santo.

Plano de la etapa


