Del
santuario parte una pista de tierra que pronto alcanza un cruce.
En el centro, una gran cruz de madera. El Camino sigue de frente
para internarse en un bosque mixto de pino y roble por un aceptable
camino de tierra. Dos kilómetros después deberemos
salvar las dos alambradas que cierran un prado en cada uno de
sus extremos. Poco después un camino de tierra nos deja
en la misma plaza de la localidad de Agés.
4'00 Agés.-
Sin
servicios para el peregrino
6'00 Atapuerca.-
Atapuerca,
está separada dos kilómetros y medio de Agés,
que recorremos por una carretera secundaria.
Junto a las últimas casas de Atapuerca, un mojón
(encontraremos muchos similares a lo largo del camino castellano)
señaliza la entrada de un camino de hierba que parte
por el lado contrario de la calzada. Este camino inicia un leve
pero continuo ascenso hasta alcanzar un pequeño bosque
de encinas.
El suelo es bastante irregular y rocoso, hay numerosos peñascos
calizos que asoman al camino, haciendo nuestro caminar, más
entretenido y más duro a la vez.
Desde un claro del bosquecillo de encinas se divisa ya la cima
de esta colina, en la que se ha levantado una enorme cruz de
madera. Los duros repechos se suceden en este tramo final mientras
el camino prosigue paralelo a una alambrada que dejamos por
la izquierda, siempre con la cruz de madera como faro orientador.
Al alcanzar la cima se abre ante nosotros la gran llanura sobre
la que se asienta la capital burgalesa. A la derecha, el cerro
Matagrande (1.078 m) coronado por unas inmensas antenas de Telefónica.
El descenso se inicia por un campo de hierba en el que el Camino
prácticamente desaparece. Para orientarnos basta con
seguir la alambrada y mejor aún, las flechas amarillas.
En el fondo de este prado nace un camino de tierra por el que
continuamos el descenso. Pronto encontramos una bifurcación.
Por la derecha se desciende a Villalbal. Nosotros tomaremos
el camino de la izquierda, que nos conduce directamente hasta
Cardeñuela de Ríopico.
12'00 Cardeñuela de Ríopico.-
Se accede por pista asfáltica, que ya seguiremos hasta
Orbaneja también de Ríopico. Cruzamos la autopista
por un paso elevado, después la línea férrea,
y muy cerca de Villafría nuestra pista se fusiona con
la N-I, ya a las puertas de la capital burgalesa.
18'00 Villafría.-
A un kilómetro, una señal nos informa de que entramos
en el municipio de Burgos y cinco kilómetros después,
ya en las calles de la capital, junto a una gasolinera, la ruta
original se desvía a la derecha para acceder a la calle
de las Calzadas.
El itinerario urbano continúa por la Plaza de San Juan
y la calle del mismo nombre, por la que se entra en el casco
antiguo. Pronto tomamos la larga calle Fernán González,
que nos sitúa ya en uno de los laterales de la majestuosa
Catedral burgalesa.
22'00 Burgos.-
Burgos era la ciudad con mayor número de hospitales de
todo el Camino. Hasta con 33 llegó a contar. Resulta
paradójico que hoy no exista en la capital castellana
un albergue estable y permanente. La Asociación de Amigos
del Camino de Santiago, de Burgos, ha montado unos barracones
prefabricados para 90 plazas en el Parral, situado a la salida
de Burgos.
Es Burgos la ciudad del Cid, y el propio cantar se encarga de
recordarnos que también el Campeador fue peregrino jacobeo:
“Ya parte Don Rodrigo, que de Vivar se apellida, para
visitar Santiago, andando va en romería”.
El tramo que discurre entre Burgos y Carrión de los Condes
es también engañoso. Sobre el papel, el peregrino
se espera una cómoda travesía por la llanura burgalesa,
quizá sólo importunada por el implacable sol mesetario.
Nada más lejos de la realidad. El recorrido, hasta bien
entrados en la provincia de Palencia es realmente duro.
Continuos repechos por polvorientos caminos ascienden y descienden
por una sucesión de pequeñas mesetas que no parecen
tener fin. Coronada una, se advierte ya en el horizonte la siguiente.
Así una y cien veces. A cambio, las impresionantes panorámicas
que se nos ofrecen desde cada una de estas atalayas, recompensan
al peregrino en su acercamiento al páramo.

Plano de la etapa


