Una
vez superada la Catedral, el Camino de Santiago sale de Burgos
por la Puerta de San Martín, justo a la izquierda del
Seminario, y desciende por las calles Emperador y Villalón
hasta el Puente de Malatos, que salva el río Arlanzón.
Salimos entonces a la N-120, que tomamos hacia la derecha. Seiscientos
metros después pasamos junto al Hospital del Rey, y al
refugio de Peregrinos. El Camino pasa bajo las vías del
tren y, 400 metros más adelante, se desvía a la
derecha, en un gran aparcamiento. Continúa después
sobre una carretera abandonada a la izquierda, paralela al río,
que acaba transformándose en pista, pasados unos viveros.
Empieza un agradable paseo por la vega del Arlanzón,
entre plantaciones de árboles, de poco más de
tres kilómetros. Llegamos a Villalbilla, que la ruta
deja a la izquierda. Sin embargo, no hay que descartar entrar
en el pueblo por su oferta de servicios.
5'00 Villalbilla.-
Hay
que cruzar la vía del tren por una estación que
se llama Alameda. La razón de que lleve dicho nombre,
y no el del pueblo, es que la construyó el dueño
de Harinas Alameda, cuando desvió una vía de servicio
hacia su fábrica. El ayuntamiento ofrece una antigua
casa de maestros como humilde cobijo. No cuenta con ningún
otro tipo de servicio, si bien pueden utilizarse las duchas
del cercano polideportivo.
Prosiguiendo junto a la vía, el recorrido gira a la izquierda
por un puentecillo sobre el Arlanzón. Conduce hasta la
carretera a través de una pista de hierba; cruza el río
Ubierna, que en ese punto arrastra aguas residuales y, sobre
la ya conocida N-120, llegamos hasta Tardajos.
8'00 Tardajos.-
El Ayuntamiento ha habilitado en la calle Asunción la
antigua casa del maestro como refugio. Dispone de 8 camas, cocina
y ducha con agua caliente.
A la salida de Tardajos, la pista se fusiona con la carretera
que conduce a Rabé de las Calzadas.
Es éste un tramo de apenas dos kilómetros que
transita por un pequeño valle, entre campos de labor
y con hileras de chopos a ambos lados de la carretera. Por el
fondo corre el río Urbel, de caudal muy inestable y que
con frecuencia anegaba estos terrenos, lo que dio lugar al dicho
popular “De Rabé a Tardajos, no te faltarán
trabajos. De Tardajos a Rabé, libéranos Domine”.
Es la ocasión de abastecerse, porque ya no habrá
más oportunidades para ello hasta llegar a Hontanas.
10'00 Rabé de las Calzadas.-
La travesía es rápida. Nada más llegar
a la primera casa de Rabé, deberemos desviarnos a la
derecha por una calle que accede directamente a la plaza.
Desde ésta se asciende por una pequeña calle hasta
la Iglesia, para salir del pueblo dejando a la izquierda el
cementerio.
Numerosas bifurcaciones correctamente señalizadas se
suceden en esta pista de tierra. De nuevo las roderas de la
maquinaria agrícola hacen estragos en el caminar del
peregrino.
A cuatro kilómetros de Rabé coronamos una pequeña
loma que da acceso a una meseta, desde la cual ya se ve Hornillos.
Setecientos metros después iniciamos el descenso por
la vertiente opuesta. Este descenso no es sencillo. A la fuerte
pendiente hay que añadir los surcos, las roderas y la
gran cantidad de piedra suelta que dificulta la bajada, que
puede resultar peligrosa.
Tras 1.200 metros de potente descenso, de nuevo un falso llano
por buen camino de tierra con mediana de hierba, lo que facilita
el caminar incluso en el caso de que el camino se halle embarrado.
El camino cruza la carretera que une la N-120 y la N-620 unos
metros antes de entrar en Hornillos del Camino.
18'00 Hornillos del Camino.-
En la plaza de Hornillos, el peregrino dispone de la antigua
escuela como refugio básico para 20 plazas, cocina, comedor,
y duchas con agua caliente.
A la salida del pueblo, junto a la báscula municipal,
nos desviamos a la derecha por una pista asfáltica que
dejamos 350 metros después para continuar ascendiendo
por un camino agrícola con mediana de hierba. Pronto
alcanzamos una nueva meseta y se abre ante nosotros la inmensidad
del páramo.
Mil trescientos metros de llanura y de nuevo un descenso complicado
por la vertiente opuesta.
Son poco más de quinientos metros los que nos separan
del arroyo de Sambol, que a su paso forma un minúsculo
valle. A la izquierda quedan las ruinas de una antigua granja
y una pequeña fuente cubierta con bóveda de piedra.
Refugio Arroyo de Sambol.- Fue construido a
finales de 1992 y tiene dos departamentos. Uno se utiliza como
salón; el otro, como dormitorio de 10 plazas. Es imprescindible
llevar saco, pues se duerme sobre el suelo, y las ventanas del
refugio originan una fresca corriente. En los alrededores hay
infraestructura suficiente para preparar comidas. El agua fresca
y la sombra no faltan.
Un suave ascenso nos sitúa en lo alto de otra meseta.
Cruzamos la carretera que une las localidades de Iglesias y
Olmillos de Sasamon y avanzamos rectos hasta el extremo occidental
de la llanura. Casi de repente, Hontanas aparece ya bajo nuestros
pies. Un serpenteante camino nos sitúa, en apenas 500
metros, en el centro del pueblo.
29'00 Hontanas.-
En
Hontanas se ha construido recientemente un amplío y confortable
albergue municipal, de 20 plazas, que cuenta con todo tipo de
servicios, incluidas duchas con agua caliente y cocina completa.
Además, se conserva el antiguo refugio de la calle de
la Fuente. (Hay otro refugio particular, que lo lleva Vitorino,
otro de los “personajes” del Camino, que da alojamiento
y comidas)
A la salida de Hontanas, junto a las piscinas municipales, el
Camino cruza la carretera y se introduce por una buena pista
de tierra, que tras girar a la izquierda se sitúa paralela
al río Garbanzuelo. Ascendemos un pequeño repecho
hasta pasar por debajo de las ruinas de San Miguel. Tras dos
kilómetros y medio de tortuoso recorrido, nuestro camino
coincide con el asfalto.
Se camina ahora por una sombreada carretera, sin arcén
pero sin apenas tráfico.
Un kilómetro después se produce otro de los momentos
mágicos del Camino. La propia carretera pasa bajo dos
impresionantes arcadas ojivales pertenecientes a lo que fuera
el Monasterio de San Antón.
34'00 Monasterio de San Antón.-
Menos
de cinco kilómetros nos separan de Castrojeriz, las ruinas
de su castillo dominador se avista ya desde lejos. A la entrada
del pueblo, visiblemente señalizada, una pista de asfalto
se aparta a la derecha para acercarse hasta la Colegiata de
Nuestra Señora del Manzano. Esta pista vuelve 500 metros
después a la carretera. De la misma intersección
parte una calle que nos conducirá hacia la travesía
de esta histórica villa.
37'00 Castrojeriz.-
En Castrojeriz llegó a haber hasta siete hospitales.
Esta tradición hospitalaria se ve hoy correspondida con
un confortable albergue municipal con 40 camas, (ampliables
a 100, en un nuevo refugio de reciente construcción)
cocina y duchas con agua caliente, que se halla en la calle
de San Juan, y que está al cuidado de “Resti”.

Plano de la etapa

