El
Camino desciende hasta la vaguada de Ponte Roxán. De
este punto, justo al lado de la señal de carretera que
indica el comienzo del término municipal de Carballal,
parte hacia la derecha un sendero de tierra que, entre carballos,
nos lleva hasta los poblados de Aldea da Riba y Gaiola da Riba.
Superado este último, un sendero de tierra que gira 90º
a la izquierda nos sitúa de nuevo sobre el asfalto.
En época de lluvias este corto tramo se halla completamente
encharcado por lo que resulta aconsejable que, en tales condiciones,
el peregrino lo evite y opte por continuar por la carretera
una vez cruzado el río Roxán.
Superado el indicador del punto kilométrico 36 de la
N-547, abandonamos la carretera para descender por un estrecho
camino. Pronto llegamos a una zona casi siempre encharcada,
por la que transita el arroyo de A Lagoa.
El Camino se dirige ahora, de manera poco definida hacia una
carballeira que domina una pequeña colina. Desde este
altillo, con el valle del Pambre a nuestros pies, una corredoira
conduce al peregrino hasta San Xulián do Camiño.
2'00 San Xulián do Camiño.-
Por entre sembrados y prados discurre fundamentalmente la pista
que nos conduce hasta Outeiro da Ponte antes de descender hasta
el puente de cemento que salva el curso del Pambre. Cincuenta
metros después abandonamos la pista para seguir de frente,
ascendiendo por un delicioso camino. De nuevo la blanca piedra
(redondeada por el secular paso de peregrinos) asoma a la calzada
del peregrino bajo la frondosa cúpula de la carballeira.
Será ésta la última de tales dimensiones
por la que pase el Camino.
De modo violento aparecen los eucaliptos, y una pista asfaltada
nos anticipa la entrada en el pueblo de Casanova. El impacto
que produce este drástico tránsito del bosque
de robles al de eucaliptos pone aún más en evidencia
la importancia de conservar el hábitat natural de estas
privilegiadas zonas. Para quien todavía piensa que lo
importante es la sombra, venga de donde venga, estos últimos
400 metros, antes de entrar en Mato Casanova, pueden resultar
aterradoramente clarificadores.
5'00 Mato Casanova.-
La
antigua escuela ha sido habilitada como refugio para peregrinos.
Cuenta con 20 camas, duchas con agua caliente y cocina.
A la salida de Mato Casanova dejamos atrás la vertiente
occidental de la vaguada formada por el río Pambre, y
afrontamos el descenso de la que forma el río Porto de
Bois. Un excelente camino de tierra a la sombra de pinos y carballos
nos sitúa a la altura de este río.
De nuevo, un suave ascenso por caminos y pistas hasta llegar
a Campanilla. A la salida de esta aldea, y tras un corto tramo
encharcado, se alcanza una carretera en la que, 400 metros después,
vemos el mojón indicador que señala la línea
divisoria de las provincias de Lugo y A Coruña.
A escasos 300 metros de este mojón, parte por la izquierda
una pista recientemente acondicionada con grava y arcilla. No
obstante, los lugareños y algún peregrino reincidente
recuerdan con nostalgia los últimos restos de una importante
calzada romana. Unos metros más adelante, la erosión
y el propio paso de los peregrinos han dejado al descubierto,
efectivamente, algunas losas del primitivo trazado.
Por esta pista se llega hasta Leboreiro. Un poco antes de la
entrada al pueblo, un rústico cartel nos indica el camino
que da acceso al refugio de esta localidad.
8'00 Leboreiro.-
El refugio de peregrinos está hoy en el multicolor edificio
de la antigua escuela. Con capacidad para 20 personas, alojadas
en colchonetas, dispone de duchas con agua caliente, comedor
y cocina.
Dejando atrás Leboreiro, cruzamos el río Seco
por un restaurado puentecillo medieval de un solo arco. Desde
el otro extremo del puente, una pista asfaltada nos introduce
en Disicabo. A la salida de esta pequeña localidad retomamos
una pista acondicionada con grava y tierra compacta, flanqueada
por sendas hileras de arbolitos.
Siguiendo esta magnífica pista y otras similares, convenientemente
señalizadas, se vuelve a descender hasta el río
Furelos. Unos metros antes, nos recibe una pista enlosetada,
algo que será frecuente a la entrada de casi todos los
pueblos que nos restan en el Camino.
El curso de este río se salva por un soberbio puente
medieval de cuatro arcos, ya citado por Aymeric Picaud.
Ya en la otra orilla, se gira a la izquierda y se inicia la
travesía de Furelos.
12'00 Furelos.-
Al
final de la travesía, retomamos la pista acondicionada
que nos conducirá hasta las primeras calles de Melide.
No salimos inmediatamente a la carretera, si no que transitamos
por una calle paralela hasta llegar a la altura del cruce con
la carretera de Pontevedra. Por la calle Principal se llega
a la Plaza del Convento, verdadero centro monumental de esta
población.
13'00 Melide (Mellid).-
El albergue de peregrinos de Melide, uno de los mejores del
Camino, está en la calle San Antonio y dispone de 130
camas. Además de duchas de agua caliente y cocina, cuenta
con una caballeriza con capacidad para cinco animales.
Como en casi todos los pueblos de Galicia, en caso de necesidad,
la parroquia de Melide habilita alguna sala o la propia sacristía
como humilde cobijo para peregrinos.
Del extremo opuesto de la calle Principal de Melide, junto al
cementerio, parte un camino de tierra con mediana de hierba
que desciende hasta la carretera, que en ese mismo punto cruzamos
para acercamos hasta las calles enlosetadas de Santa María
de Melide.
14'00 Santa María de Melide.-
La pista acondicionada nos conduce ahora por la fértil
comarca de Terra de Melide, una de las más importantes
zonas agrícolas y ganaderas de Galicia. El bosque deja
paso a las plantaciones de frutales y a los campos de cultivo,
a la vez que se mantienen los verdes pastos, frescos durante
todo el año gracias a los abundantes riachuelos que discurren
por la zona.
Pronto alcanzamos Carballal y superamos la granja de Ponte das
Penas para descender por entre eucaliptos hasta el río
Raído. En pleno corazón de esta plantación
de coníferas el peregrino encuentra uno de esos parajes
que no por descritos dejarán de sorprenderle. Se trata
de un pequeño puente (o pontella, como aquí se
denominan este tipo de pasos) construido con grandes e irregulares
losas de roca granítica. Este rústico pero encantador
puentecillo salva el curso del río en un remanso de éste,
rodeado de carballos y alisos que aún se aprecian más
ante la presencia amenazadora del bosque de coníferas
circundante.
Un sombreado camino nos acerca hasta la carretera, pero en el
punto de intersección con ésta nace una nueva
pista bien acondicionada por la que seguimos hasta alcanzar
las tres casas que conforman la aldea de Parabispo.
Combinando tramos asfaltados con otros de tierra y grava, todos
ellos bien señalizados, se llega hasta A Peroxa, aldea
prácticamente fusionada con Boente.
19'00 Boente.-
Se deja atrás este poblado y retomamos la rehabilitada
pista que pronto cruza de nuevo la carretera (será ésta
una constante hasta las mismas puertas de Compostela). Tras
pasar un túnel, el Camino encara una considerable pendiente
que desemboca en el antiguo trazado de la N-547 a la altura
de Castañeda.
21'00 Castañeda.-
Una larga recta de esta vía muerta supera las aldeas
de Pedrido y Río hasta enlazar de nuevo con otra de esas
pistas acondicionadas, con arbolitos a los lados. Tras un cómodo
recorrido, siempre entre eucaliptos, el camino llega hasta la
altura del nuevo trazado de la carretera N-547, donde se ha
construido un puente de cemento que salva el pronunciado desnivel
que nos separa del asfalto y que nos sitúa en la otra
orilla de este cañón artificial por el que se
ha abierto paso la carretera.
Una vez superado este puente se retoman de nuevo los caminos
de tierra que, en cómodo descenso, nos acercan hasta
el río Iso. En este punto volvemos a coincidir de nuevo
con la N-547, que cruzamos para adentramos por un tramo muerto
del antiguo trazado y superar los poblados de Ribadiso da Baixo,
Ribadiso da Riba y Ribadiso da Carretera.
25'00 Ribadiso.-
En
el barrio de Ribadiso da Baixo, la Xunta de Galicia ha habilitado
el edificio del antiguo hospital de San Juan como albergue de
peregrinos. Más que un albergue, es un complejo en medio
de la naturaleza. Dispone de 62 camas, cocina y duchas con agua
caliente.
A la salida de Ribadiso da Carretera tomamos el arcén
de la N-547, por el que ascenderemos un suave repecho, al final
del cual se encuentra Arzúa, última población
importante antes de Santiago. Se trata de una villa que se extiende
a orillas de la carretera, de escaso interés para el
peregrino ansioso de la ya cercana Compostela.
27'00 Arzua.-
En la calle Santiago hay un refugio de peregrinos con capacidad
para 36 personas entre camas y colchonetas. Dispone, además,
de duchas con agua caliente y cocina.

Plano de la etapa


