Superado
el complejo deportivo, el camino se introduce de nuevo en
el bosque de eucaliptos hasta alcanzar una pista asfáltica
que nos anticipa la entrada a San Antón, aldea situada
en la pequeña vaguada formada por el regato Brandelos.
Salvado éste, el camino se vuelve a adentrar en las
plantaciones de coníferas hasta alcanzar el siguiente
núcleo rural: Amenal.
4'00 Amenal.-
En
seguida nos topamos con la N-547, que cruzamos para iniciar
un fuerte repecho por un sombrío camino que nace entre
dos casas y un hórreo. Tras casi medio kilómetro
de considerable ascenso, la pendiente se suaviza y el camino
se transforma en una buena pista. Ésta y otras similares
nos acercan hasta la carretera en el lugar conocido como Cimadevila.
En el mismo punto en que se accede al arcén de la carretera
Lugo-Santiago nace una pista reacondicionada que recupera
el tramo original del Camino hasta llegar a la inexpugnable
alambrada del aeropuerto de Lavacolla.
Se trata éste de un bonito camino de tierra que, entre
pinos, desciende hasta la valla que delimita el final de pista
del aeropuerto. Desde aquí, y siempre con el trazado
metálico como guía, ascendemos un duro repecho
de poco más de 100 metros hasta situarnos al nivel
de la carretera, a la que habremos de salir un poco más
adelante.
Volvemos a caminar por el arcén de la N-547, por una
larga recta que discurre paralela a la pista del aeródromo.
La construcción del aeropuerto y de las carreteras
que hasta él llegan ha alterado de modo muy importante
el trazado original del Camino de Santiago. Así, a
la hora de afrontar el corto trayecto que nos separa de la
localidad de Lavacolla, al peregrino se le pueden presentar
diversas opciones según la guía escogida. La
que aquí se detalla es la más común y
trata de evitar en la medida de lo posible el intenso tráfico
de las carreteras de esta zona aún a costa de desviarse
un poco hacia el norte en relación con la ruta seguida
durante siglos por miles de peregrinos.
Aproximadamente a mitad de recta tomamos una carretera que
parte hacia la derecha, en dirección a San Paio, una
pequeña aldea agrupada en torno a su templo de piedra.
Desde la iglesia de San Paio continuamos por esta carretera
vecinal en ascenso hasta el punto, bien señalado, en
que encontramos un camino de tierra que parte por la derecha
entre eucaliptos, pinos y carballos.
Este camino se ve interrumpido por la carretera de Betanzos,
carretera que cruzamos para seguir de frente por un sendero
bien definido que se adentra de nuevo entre los árboles.
Pronto se alcanza un triple cruce de caminos sin señalizar.
Se toma el de la izquierda y en seguida se divisan ya las
primeras casas del pueblo de Lavacolla, hasta el que descendemos
por una pista asfaltada.
10'00 Lavacolla.-
Junto a la Plaza de Lavacolla retornamos a la N-547, por la
que iniciamos el ascenso al Monte do Gozo (Monxoi). Según
la tradición, los grupos que hasta aquí llegaban
reunidos se dispersaban iniciando cada peregrino una dura
carrera a fin de coronar primero la cumbre del Monxoi y tener
el privilegio de ser nombrado rey de la peregrinación.
A partir de aquí no hay señalización,
pero afortunadamente la amplia red de pistas y caminos de
esta zona desembocan casi siempre en la cumbre del Monte do
Gozo, de modo que cualquier opción que tome el peregrino
le conducirá a la tan ansiada cima.
Tras dos kilómetros de ascensión por carretera,
nos desviamos a izquierda en dirección a las instalaciones
de TV Galicia. En seguida encontramos un camping que dejamos
a la izquierda, para continuar por una pista asfaltada en
dirección al centro regional de TVE. Un suave descenso
nos deja a la entrada de San Marcos, última población
por la que pasa el Camino antes de entrar en Compostela.
15'00 San Marcos.-
Desde
el mirador de la ermita de San Marcos la emoción sólo
está contenida por otra emoción aún mayor,
la de llegar allí donde ahora ya llega la vista.
16'00 Monte del Gozo
Monte
del Gozo o Monxoi, o Mons Gaudi, o Montjoie, que de todas
estas maneras es conocido este monte emblemático del
Camino de Santiago. A pesar de ser tan sólo una simple
colina de 368 metros (como las que hay miles en Galicia),
el Monxoi cuenta con el privilegio de ser el primer lugar
desde el que el peregrino avista las torres de la Catedral
compostelana. Un
pronunciado descenso nos sitúa en la N-547. Pronto
sobrepasamos por un moderno viaducto la Autopista del Atlántico
y enfilamos la larga recta de San Lázaro en lo que
es ya una barriada y a la vez polígono industrial de
la capital compostelana. Mil cuatrocientos metros después
de cruzar el viaducto sobre la autopista encontramos una rotonda
definida en su centro por un monolito. Tomamos, por la izquierda,
la rúa de los Concheiros para iniciar la travesía
urbana, propiamente dicha, que nos llevará hasta la
Puerta Santa de la Catedral.
Esta calle, que aún conserva un firme adoquinado, se
va estrechando hasta llegar a un cruce en el que deberemos
seguir rectos por la calle de San Pedro. Calle abajo, centrando
una pequeña plaza, se halla el interesante Cruceiro
do Home Santo.
Al final de la calle San Pedro un semáforo nos detiene
frente a la Puerta del Camino, puerta que da acceso al casco
antiguo de Compostela. Tras pasar bajo su arco, ascendemos
por la calle Casas Reales, una típica calle compostelana
con sobrios edificios de piedra, balcones enrejados y blancas
galerías. El suelo, de losas de granito, es sumamente
resbaladizo cuando llueve, lo cual, por otra parte, es bastante
habitual en Santiago.
Por el extremo de la calle Algalia de Arriba se alcanza la
“inevitable” Plaza de Cervantes, durante siglos
centro neurálgico del comercio compostelano.
La catedral se siente ya. Si no es Año Santo, se continúa
en descenso por la calle Azabachería hasta acceder
a la catedral por la Puerta de la Inmaculada. Pero si es año
jacobeo (este se conmemora cada vez que la festividad del
Apóstol coincide en domingo) la tradición impone
que la llegada a la catedral habrá de hacerse por la
Puerta Santa, sólo abierta para tales ocasiones.
Sólo resta entonces un pequeño descenso por
la calle Azabachería hasta alcanzar la Vía Sacra,
que nos abrirá ante nosotros la monumental Plaza de
la Quintana. Unas cuantas escalinatas de piedra no detendrán
el ímpetu del peregrino, que verá aquí
infinitamente recompensados los esfuerzos de esta impresionante
Ruta.
Como se señaló en el principio, el objetivo
de estas páginas es conducir al peregrino hasta Compostela.
No hay, por tanto, ocasión para detenerse en la descripción
histórico artística cultural de la ciudad de
Santiago, para lo cual sería necesario otras tantas
páginas.
Dejemos que sea el peregrino ayudado por las aportaciones
de los eruditos, quien descubra el fabuloso mundo de sensaciones
que esta mágica ciudad provocó en quien se acerca
hasta ella, siguiendo y viviendo la secular ruta jacobea.
20'00 Santiago de Compostela.-
La
Plaza de la Quintana tiene dos niveles: Quintana de los Muertos,
el de abajo; y Quintana de los Vivos, el de arriba. En la
Quintana de los Muertos está la Puerta Santa, que da
acceso a la Catedral, protegida por 27 figuras sobre las que
destaca el propio Apóstol peregrino. Ya en el interior
se habrá de cumplir el rito de abrazar la figura del
Apóstol, que se halla detrás del altar mayor
y visitar la cripta en la que se guarda el sepulcro del santo,
verdadero punto y final del Camino.
La primera visita a la Catedral no puede obviar el Pórtico
de la Gloria, obra cumbre del románico, esculpido por
el maestro Mateo y en cuyo parteluz está representado
el propio Santiago ataviado de peregrino. Al pie del pilar
del Apóstol pero por lado opuesto está la popular
figura del “Santo dos Croques” sobre la que, según
manda la tradición, hay que golpear con la cabeza a
fin de despejar “las entendederas”.
No quiero perder la ocasión de mencionar una coplilla
del amigo Víctor, que siempre que veo la figura del
Maestro Mateo cuando voy a Santiago me viene a la memoria
y que dice:
“Si
me das las“cabezadas”
y procedes de Aragón,
damelas muy “espacico”,
porque eres muy Cabezón”
Cumplidos
tales requisitos, el peregrino ya está en disposición
de recoger su Compostela, certificación escrita en
latín que da fe de que el peregrino ha realizado el
Camino de Santiago. Esta emotiva acreditación se recoge
en la Oficina de Atención al Peregrino, sita en la
Rúa de Villar nº 1, muy cerca de la Catedral.
Antes de la construcción del macro refugio del Monte
del Gozo, el albergue más utilizado por los peregrinos
a su llegada a Santiago era el que se ofrece en el Seminario
Menor de Belvis, con casi 100 camas, taquillas, servicios
y duchas con agua caliente. Desde sus ventanas el peregrino
dispone de una impresionante vista de la plaza del Obradoiro,
tantas veces soñada. También está el
albergue de los Padres Franciscanos, con 24 plazas, servicios,
duchas con agua caliente, camas y taquillas.
Y aquí termino esta recopilación de datos que
creo que servirá para que hagáis un buen Camino.
Suerte
y ULTREIA !!!
Realizado
por Pepe García, de la Asociación de Amigos
del Camino de Santiago, de Zaragoza.
Año Santo de 2004

Plano de la etapa


