Al
llegar al Campus Universitario de la Universidad de Navarra,
un laberinto de cruces, calles y jardines parece dispuesto a
complicar el tránsito del peregrino. No obstante, la
correcta señalización de esta zona facilita en
todo momento su perfecta orientación.
Abandonado el recinto universitario, la ruta continúa
por una carretera paralela a la N-111 hasta llegar a la altura
de un transformador eléctrico.
En este punto se abandona momentáneamente la calzada,
que atraviesa la línea del ferrocarril por un paso elevado,
mientras que nosotros lo haremos por un paso a nivel existente
junto a un aserradero. Pronto volvemos a la carretera que nos
conduce directamente al núcleo urbano de Cizur Menor.
En su tránsito hacia la Ribera, atravesamos el corazón
de Navarra por tierras secas y alomadas, salpicadas de pueblos
en los que aún se conserva un marcado sabor medieval,
encaramados a cerros y oteros, y muchos de ellos en lamentable
estado de abandono. A veinte kilómetros se encuentra
uno de los hitos del camino, Puente la Reina, lugar de confluencia
de las dos principales rutas españolas, la que entra
por Somport y la que nosotros seguimos desde Roncesvalles.
3'00 Cizur Menor (Zizur Txiki).-
En la actualidad es una familia particular quien regenta el
refugio de peregrinos de esta localidad. Se trata de un confortable
albergue habilitado con unas modernas instalaciones y que dispone
de 15 plazas (ampliables con colchonetas), cocina y duchas con
agua caliente. Para pernoctar en Cizur, llamar con antelación
a Maribel Roncal (Tlf. 948 183 885).
Del centro de Cizur y bien señalizado, parte un sendero
en dirección al frontón municipal, que se deja
a la derecha. Este sendero nos conduce hasta una pista asfaltada
y ésta a su vez a un buen camino de tierra, apto incluso
para vehículos.
Trescientos metros después, junto a las últimas
casas de Cizur Menor, parte la carretera que enlaza con la N-111
en Cizur Mayor. Nuestro camino sigue de frente, por un tramo
ascendente perfectamente señalizado hasta pasar bajo
la línea del tendido eléctrico y coronar una pequeña
loma.
Desde aquí la panorámica se extiende ya sobre
toda la llanura que rodea la capital navarra, en la que destacan
pequeños montículos dominados casi siempre por
pequeños grupos de edificaciones, hoy abandonadas en
su mayor parte.
Tras 500 metros de suave descenso se llega a la carretera de
Galar, que tomamos para 150 metros después desviamos
hacia la derecha por un buen camino.
Es ésta una zona de toboganes en la que se acumula bastante
agua. La impermeabilidad del terreno hace que se encharque abundantemente,
pero sin llegar a formar el tan molesto barro.
Hasta llegar a Guendulaín, numerosos senderos surgen
hacia ambos lados. Las flechas y los lazos amarillos colocados
en las ramas de los chopos señalizan correctamente este
tramo del camino.
8'00 Guendulaín.-
Presenta
al peregrino una imagen turbadora. Enclavado en lo alto de una
loma (a la que el camino no asciende) destaca la parroquial
de San Andrés, y el palacio de los Condes de Guendulaín,
contrasta su estampa de fortaleza con el estado de abandono
en que se encuentra.
Desde aquí ya podemos ver, un kilómetro y medio
más allá, las casas de Zariquiegui, en la ladera
del Monte Perdón.
9'00 Zariquiegui.-
A
la salida de Zariquiegui hay un descenso de apenas 200 metros
que conduce hasta un pequeño arroyo. Será el último
en un buen trecho.
La ascensión al Alto del Perdón no es muy larga
(1.900 metros), pero puede hacerse muy dura en función
de las condiciones del terreno.
Con el suelo completamente seco, este ascenso no debe presentar
dificultades salvo en sus últimos 300 metros, en los
que hay que superar un desnivel del 15% sobre un terreno pedregoso.
Con el terreno embarrado, el panorama cambia radicalmente. El
terreno arcilloso por el que discurre la mayor parte del ascenso
al monte El Perdón se convierte en un barrizal por el
que se hace muy difícil avanzar.
En este punto se localiza la “Fuente de la Teja”
o de Reniega, en la que, según la tradición, el
diablo disfrazado de caminante se ofrecía al cansado
peregrino para indicarle una fuente oculta a condición
de que éste renegase de Dios, de la Virgen o de Santiago.
El propio Apóstol será el que recoja al peregrino
moribundo y lo lleve a la escondida fuente dándole de
beber con su vieira.
(Advertencia: si quieres beber agua en este punto, procura llevarla
en la cantimplora, ya que la fuente solo cae un hilillo, y en
algunas épocas, nada, y entonces serás tú
el que “reniegues”)
11'00 Alto del Perdón.-
Altitud 780 m.
Nuestra
subida finaliza al llegar al cruce con la carretera que asciende
hasta la cumbre del monte El Perdón (lleno de “ventiladores”
por eso casi siempre hace viento). Hemos alcanzado la cota 790,
mientras que la cima se halla a nuestra izquierda, a 1.037 metros
de altitud.
En este punto se han puesto unas siluetas en hierro forjado,
simulando peregrinos. Desde este punto la panorámica
se amplía extraordinariamente. Atrás quedan Pamplona
y la cuenca del Arga. De frente se divisan ya los poblados de
Uterga, Muruzábal, Obanos, hacia los que nos dirigimos,
y más al fondo las cumbres del Arnotegui y Montejurra.
La carretera se cruza por el mismo punto por el que se accede
a ella para inmediatamente descender por una ladera de tierra
en empinada pendiente hasta el cierre de una alambrada, profusamente
señalizada, y en la que se nos solicita sea cerrada al
pasar. Así lo hacemos e iniciamos un peligroso descenso
por un terreno irregular en el que abundan las piedras sueltas,
algunas de ellas de tamaño considerable.
Dos kilómetros después llegamos al otro extremo
de la finca, también convenientemente cercado. Superada
esta segunda valla la pendiente decrece y el terreno se va convirtiendo
poco a poco en una aceptable pista de tierra por la que caminar
se convierte en un verdadero placer.
Flanqueados por una chopera que se extiende a ambos lados de
un pequeño arroyo, el camino llega a Uterga.
15'00 Uterga.-
Pequeño
refugio de 4 plazas. Su travesía se halla perfectamente
señalizada. Dos kilómetros después entramos
en Muruzábal.
17'00 Muruzábal.-
A
la salida, una cruz de hierro a la derecha de la carretera nos
indica el lugar del que parte un estrecho camino por el que
desciende nuestra ruta. Este camino desemboca 1.200 metros después
en otro de similares características, que tras un pequeño
repecho nos sitúa junto a la primera casa de Obanos.
19'00 Obanos.-
Es
en este municipio en el que se unen los dos ramales pirenaicos
del camino de Santiago, el procedente de Somport y el que nosotros
seguimos desde Roncesvalles.
Se abandona Obanos descendiendo por un camino de tierra (en
el que suele formarse barro), que discurre por entre una plantación
de viñas y que nos deja en la carretera procedente de
Campanas. Unos metros antes está la Ermita de San Salvador,
punto en que se unen las dos rutas jacobeas y en el que se ha
levantado un monumento a los Caminos.
Tomamos esta carretera hacia la derecha hasta llegar a la N-111.
En este cruce también se ha colocado un monumento al
peregrino en el que pueden leerse las palabras de Aymeric Picaud
“Desde aquí todos los Caminos a Santiago se hacen
uno sólo”.
La N-111 nos conduce en apenas 500 metros hasta Puente La Reina.
La carretera se abandona a la altura del kilométro 23,
muy cerca del Convento de los Padres Reparadores, bajo cuya
bóveda gótica enfilamos una larga y recta calle,
la señorial calle Mayor, que nos situará directamente
junto a «la linda puente» del Códice Calixtino.
22'00 Puente la Reina (Gares).-
Villa fundada por y para las peregrinaciones, cuenta con el
símbolo más representativo del camino de Santiago
a su paso por Navarra: el Puente de los Peregrinos construido
en el siglo XI.
En Puente la Reina, los Padres Reparadores ofrecen un albergue
que dispone de 33 plazas y duchas con agua caliente. Asimismo,
existe otro refugio municipal (abierto sólo desde mediados
de junio hasta finales de septiembre) en el edificio de las
antiguas escuelas (calle San Pedro). Dispone de
40 camas y duchas con agua caliente.

Plano de la etapa


