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A
la salida de Logroño retomamos la N-120 en dirección
a Burgos para atravesar en las afueras de Logroño un
polígono industrial. A la altura del concesionario
de IVECO se debe tomar una pista asfáltica que parte
por el lado izquierdo de la calzada y que en pocos metros
nos sitúa frente a la factoría Tobefil, que
rodeamos para, tras cruzar una carretera secundaria, acceder
a la circunvalación de la capital riojana, que se atraviesa
por un túnel de reciente construcción.
La ruta prosigue de frente por una buena pista que desemboca
dos kilómetros después en la carretera que accede
al Embalse de la Grajera. El muro de contención del
propio embalse será nuestro guía. Al final del
mismo retomamos la pista que después de unos rodeos
nos dejará de nuevo en la carretera.
Nuestra ruta asciende ahora un pequeño altillo en cuya
cima se nos une por la izquierda una variante del camino,
la de Fuenmayor. Unos metros después nos desviamos
a la izquierda en un cruce perfectamente señalizado,
en dirección Navarrete.
Pronto flechas y señales de carretera apuntan la entrada
de un buen camino de tierra que aparta a la derecha y por
el que, tras cruzar la autopista por un paso elevado, pasamos
al lado de unas bodegas y de las ruinas del antiguo albergue
de San Juan de Arce, del siglo XII, y un kilómetro
mas adelante, llegamos a las primeras casas de Navarrete.
Antes de acceder al núcleo histórico de esta
tradicional villa debemos de cruzar la carretera, después
de ascender por unas rústicas escalinatas de piedra,
al lado de una vaquería, que anticipan nuestra entrada
en la calle Mayor Baja de Navarrete.
11'00 Navarrete.-
Ofrece al peregrino un nuevo albergue de 40 plazas, en un
edificio muy interesante arquitectónicamente.
Finalizada la travesía urbana de Navarrete, el camino
coincide de nuevo con la N-120 junto al punto kilométrico
11 de la misma.
Al poco de salir a la carretera unas flechas amarillas pintadas
en el asfalto por algunos vecinos de las localidades próximas
tratan de llevar el camino por donde nunca pasó. No
haremos caso de tales indicaciones y continuamos por el asfalto
cinco kilómetros más, exactamente hasta llegar
al indicador del punto kilométrico 16, lugar en el
que una señal de carretera nos advierte de un desvío
a la izquierda por un camino que discurre entre vides y campos
de cereal, y que 600 metros después cruza la carretera
de Ventosa.
En este tramo del camino el terreno es sumamente arcilloso
y habitualmente está bastante removido, por lo que
a poco que llueva se forma un tremendo barrizal.
Tras un breve recorrido por este camino alcanzamos una curva
muerta del antiguo trazado de la N-120, curva que nos acerca
hasta la carretera actual que deberemos cruzar por un paso
abierto en su guardarraíl, convenientemente señalizado.
De nuevo por entre campos de labor nuestro camino se dirige
a Nájera en leve descenso por un buen camino de tierra
que nos permite disfrutar con la contemplación de un
espectacular paisaje. A la izquierda, frente a nosotros, la
sierra de la Demanda, en la que destaca la cumbre del San
Lorenzo (2.271 m); por la derecha cierra el horizonte la crestería
completa de la Sierra de Cantabria.
El camino asciende a un collado cercano al Poyo de Roldán,
lugar en el que la leyenda sitúa la batalla entre Roldán
y el gigante Ferragut, episodio épico que con frecuencia
aparecerá representado en cornisas y capiteles a lo
largo de la ruta jacobea.
Pasado este lugar se inicia un divertido y rápido descenso
por un camino hasta llegar al río Yalde (junto a una
gravera).
Este río se cruza por un rústico puente de cemento
y madera de no más de un metro de ancho y sin barandilla.
Salvado el curso fluvial, un buen camino (al que en algunos
tramos, asoman numerosas piedras) prosigue junto a unos frutales
hasta cruzar, un kilómetro y medio después,
la carretera de circunvalación de Nájera.
Se sigue por una pista asfáltica que al poco se transforma
en pista tierra para, junto a unas escuelas, entramos ya en
Nájera.
Antes de entrar en una pared de una fábrica, hay escrito
un bonito poema que escribió un peregrino anónimo,
y que, por si lo borran copio.
Polvo,
barro, sol y lluvia
es el camino de Santiago;
millares de peregrinos
y más de un millar de años.
Peregrino ¿quién te llama?
¿qué fuerza oculta te atrae?
Ni el camino de las estrellas
ni las grandes catedrales.
No
es la bravura Navarra;
ni el vino de los Riojanos;
ni los mariscos gallegos;
ni los campos castellanos.
Peregrino ¿quién te llama?
¿qué fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del camino,
ni las costumbres rurales.
Ni
es la historia y la cultura;
ni el gallo de la Calzada;
ni el palacio de Gaudí;
ni el castillo de Ponferrada.
Todo
lo veo pasar
y es un gozo verlo todo;
mas la voz que a mí me llama
lo siento mucho más hondo.
La
fuerza que a mi me empuja,
la fuerza que a mi me atrae,
no se explicarla yo.
Sólo el de arriba lo sabe.
E.
G. B.
El
camino continúa en Nájera por delante del cuartel
de la Guardia Civil, pasa después por el Convento de
Santa Elena y entra en la ciudad vieja por un puente de piedra
sobre el río Najerilla, obra también de San Juan
de Ortega. Pasamos después bajo un pequeño arco
y nos dirigimos (en travesía bien señalizada)
hasta la iglesia de Santa María del Real
25'00 Nájera.-
En Nájera hay un sencillo y bonito refugio con 60 literas,
bien acondicionado, con cocina, sala de estar y duchas con
agua caliente, en el mismo Monasterio de Santa María
la Real. Ocasionalmente el Ayuntamiento también permite
pernoctar en el polideportivo municipal.

Plano de la etapa
  
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