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Fresno deCaracena - San Esteban de Gormaz

Vamos a buscar el camino de tierra hacia Ínes. Por la carretera que traemos cruzas el pueblo. Dejas a tu derecha la carretera a Gormaz. El famoso castillo podrás ir divisándolo en la lejanía, a tus espaldas un poco más tarde. A la izquierda se queda el edificio nuevo de las escuelas. Está construido según esa fórmula universal que encontró el Ministerio, y ya está más derruido que las viejas casas de adobe y tierra. Unas eras más adelante, el río a la derecha y una ermita.
A 1 kilómetro cruzas un puentecillo desde el que dices adiós al río que te ha acompañado tanto rato. A los 100 metros del puente la carretera gira a la derecha. En la misma curva sale un camino recto en dirección noroeste: lo tomas abandonando la carretera.
A unos 500 metros te sale un camino más transitado. A tu izquierda se queda el alto de la Muela hacia el que sale un camino que no tomas. El castillo de Gormaz, inmensa mole, vigila nuestra suerte allá en la lejanía. El paisaje se llena de azules y violetas. A unos 400 metros de dejar la Muela tomas a la derecha iniciando una pronunciada bajada que dura casi 1 kilómetro y te va a llevar hasta el fondo del valle. En éste hay formaciones calizas que recuerdan vagamente a los tormos de Cuenca.
El camino cruza el valle para ascender inmediatamente, sin perder la dirección noroeste, por otro vallejo. La cuesta te sube a un llano con corrales de ganado. Ahí el camino se bifurca en dos. Es indiferente tomar uno u otro pues ambos te llevan a Ínes que ya está muy cerca. El camino de la izquierda desciende rápidamente. El de la derecha parece más recto. Seguimos éste pues lo han señalizado para competiciones de motocicletas.
Quedan 2 kilómetros para Ínes. Desciendes hasta una vega amplia llena de chopos y verdor. Entre la espesura vislumbras las casas de tapial y adobe de Ínes.

Ínies.Cada casa es un monumento nacional de adobe y tierra. Fuente y viejos en la plaza. Una iglesia en pie muy arrasada por un incendio. Buen lugar para acampar entre los chopos.
En Ínes vuelves a tomar la carreterilla que ya sin vacilaciones nos va a llevar al encuentro del río Duero.

Olmillos. Un bar, hogar del pensionista o similar, abre ciertas horas. Puede tomarse café y algún tentempié.
Tiene una iglesia muy alta en un cerrete elevado. Seguimos por la carretera local que apenas tiene tráfico. A 3 kilómetros nos encontramos al padre Duero para atravesar juntos un paso estrecho, antes seguramente angosto y ahora ensanchado para la carretera.

San Esteban de Gormaz. Población de inmensa importancia estratégica por su posición junto al Duero y al puente que permite cruzarlo en este punto. Durante el s. X fue uno de los puntos más conflictivos de la frontera del Duero, escenario de incesantes luchas entre las tropas leonesas y las del Califato.
En el s. XI se inicia su etapa de estabilidad y engrandecimiento al ser reconquistada definitivamente por el Cid en 1054. Pocos años después se erigía la primera torre-campanario, como grito de victoria contra el infiel, en la iglesia de San Miguel, el ejemplar más antiguo del románico en la provincia de Soria y uno de los monumentos cristianos con mayor participación del arte musulmán. El elemento más notable de esta iglesia es su galería porticada realizada íntegramente por artífices y temática musulmanes que aparece especialmente en los capiteles.
Muy próxima en el espacio, y en el tiempo, se encuentra la iglesia de Santa María del Rivero. En su primitivo estado era totalmente análoga a la de San Miguel, aunque más suntuosa al estar construida totalmente en sillería. También son de esta época los restos del castillo y el recinto amurallado.
Hay que recorrer sus plazas porticadas y sus animadas calles comerciales, en las que conviven más de 3.500 habitantes. En algunos de sus comercios se guarda el sabor y el olor de las antiguas tiendas de ultramarinos.