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Mecerreyes - Burgos
Por la plaza que tiene levantado un monumento a Mecerreyes en el 350 aniversario de la independencia (1637-1987), se baja hasta el frontón y por detrás de él se toma el camino en la dirección noroeste habitual, es una pista apta para vehículos.
Aunque hay varios cruces sigues siempre en la misma dirección. Bajas un vallejo y tomas el camino recto que asciende en una rápida cuesta, dejando una desviación a la izquierda. La pista se convierte en senda en un vallejo donde comienza la cerca de piedra de la finca Casa de Monte Negredo. Desde Mecerreyes al comienzo de la valla son unos 5.400 metros.
Tu camino, el antiguo camino real de Cuenca a Burgos, va a ir pegado a esta cerca. Al terminar la cerca (8.300 metros desde el pueblo), el camino continúa en dirección noroeste entre espliegos, estepa, monte bajo y, en tramos, se interna bajo las encinas. Durante 1 kilómetro continúa por el monte. Después comienzan los rastrojos y tu camino parece perderse entre el sembrado.
Si el camino se recorre antes de segar quizás sea más imperceptible su huella, 700 m de rastrojeras y pasas bajo una línea eléctrica con postes de hormigón. A los 300 metros de los postes llegas a una carreterilIa asfaltada que se dirige a la aldea de Tornadijo.
Tú no tomas la dirección a la aldea sino que tuerces a la derecha hada las canteras que ves en el monte. Cruzas el cauce seco del río de las Canteras y subes por una cuesta de unos 200 metros. Vas por el monte donde abundan las estepas, los brezos, las encinas... En este tramo vas siguiendo el camino más arreglado en dirección norte. Muchos caminos van saliendo a este tuyo pues estás muy cerca de Hontoria que, de repente, aparece a tus pies.
Debe su apellido a las famosas canteras de donde se ha extraído el material para numerosos templos castellanos, en especial la catedral de Burgos, apenas si viven en él 170 personas. Tiene un crucero del s. XVI con fuste de columna cuyo tercio inferior va tallado con jarrones de azucenas.
La iglesia parroquial es del mismo siglo con dos portadas historiadas de muy bella factura. Muy valiosos los retablos y esculturas que guarda el templo. Un pequeño retablo lateral ha aprovechado algunas tablas hispano-flamencas de fines del siglo XV.
Frente al crucero de Hontoria, se cruza la carretera para tomar el camino de la izquierda que se dirige hacia una ermita románica de la que solo queda el ábside. El camino es una pista apta a vehículos que continúa y tras pasar bajo una línea de tendido eléctrico, cruza un pequeño puente en el que se toma el ramal de la izquierda, sin dejar el vallejo que forma el río Saelices.
Al poco ya se ve la torre de la iglesia de Revillarruz. Ante una nueva bifurcación tomas otra vez el camino de la izquierda que está en peor estado y durante unos 500 metros va bordeando bancales. El camino puede parecer perdido pero enseguida se ve la iglesia de Revillarruz al fondo, a la izquierda, y una pista amplia que te lleva hasta el pueblo.
Cruzas el pueblo por la plaza y sigues recto hasta dar a un casa de nueva factura que hace chaflán entre la carretera que dejamos y el camino que sale a la derecha y va paralelo a la línea del ferrocarril justamente hasta Cojóbar. La vía se cruza un par de veces según nos lleve el camino pero sin perderla nunca.
A mitad de camino se divisa el Torreón de Olmos Albos, realizado para el comerciante Diego de Gamarra a mediados del siglo XVI, de aspecto más residencial que belicoso, labrado con sillería caliza de las canteras de Hontoria. Los silos de Cojóbar sirven de guía inmejorable.
Entras en el pueblo y busca por la parte baja los silos de la empresa TROW-ESPANA. En lo que parece entrada a la fábrica sale el camino que en muy buen estado que te lleva a Saldaña.
Junto a Saldaña se encuentra el palacio de Saldañuela, un conjunto de torre-palacio formado por un torreón medieval del s. XV y el palacio que añadió, en el XVI, Doña Isabel de Osario. “Empaña la memoria de esta señora una leyenda de supuestas relaciones con el prudente rey Felipe II”. Posee el palacio una fachada con doble arquería de arcos rebajados. En su interior una delicada fuente renacentista con figuras de las Tres Gracias.
Llegas a Saldaña. Una fuente de abundosas aguas te saluda. Es la última hasta llegar a Burgos. En la misma plaza de la fuente, tu camino se convierte en carretera asfaltada que continúa la dirección que traes. A 200 metros cruzas un puente. junto a él, a la derecha, sale tu camino de tierra. A los 100 metros curva a la izquierda y una cuestecilla rápida.
Llegas junto a un depósito de agua, construido de hormigón, tan horrible como todos, y sigues a la izquierda, el camino recto hacia el norte. Puedes verlo cómo allá, al final del horizonte, asciende y corona unas cuestas con árboles, la cuesta de la Isa. A tu izquierda va quedando la autopista de entrada a Burgos. Coronada la cuesta, el camino se dirige en línea recta, hacia las casas de una finca bien cuidada, con perros feroces: la Casa del Monte de la Abadesa que queda a tu izquierda. La referencia a la Abadesa no puede ser a otra que la de las Huelgas.
El camino desde aquí está muy perdido con abundante vegetación que dificulta la marcha. A 400 metros de las casas, queda a tu izquierda una antena de radio. Otra antena más alta a 1.500 metros. Quizás sea más práctico buscar la entrada a Burgos por la autovía por donde la ciudad te engulle sin poderlo remediar. Llegar a la Catedral sano y salvo es cuestión tuya. Desde aquí continuamos por el camino Francés
  
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