De
Tineo parten dos rutas en dirección a Pola.
Una, conocida como la de los Monasterios, conduce por Piedrahita, Obona,
Campiello, Borres (Aquí hay albergue), La Mortera, Hospital y
Monte Furado, donde vuelve a juntarse con la segunda.
La otra, más recomendable, sobre todo en tiempo de lluvia, sale
de Tineo, por carretera y tras pasar por Piedrahita, sigue a Gera.
A la salida de esta villa, a nuestra derecha, dirección Porciles,
una fuerte rampa de más de un Km., asciende hasta tomar un desvío
a la izquierda en dirección al carballar de Valentín.
Unos ochocientos metros pasado el último cruce llegamos a esta
aldea, que exhibe un formidable carballo de más de 800 años
de antigüedad, de casi once metros de perímetro en el tronco
y unos cuarenta en las copas.
Después de unos ocho Km., y tras dejar atrás el lugar
de La Curculina se llega a Fontecha, donde finaliza el trazado carretero,
siguiendo por otra empinada cuesta que nos situará al cabo de
unos tres Km., en el alto de Lavadoira (1.050 m.), desde donde se divisa
una magnífica vista de Pola de Allande y los montes que la circundan.
Iniciado el descenso, al poco, dejamos la carretera por la linde que
marcan un frondoso pinar joven y unos pastos, retornando el camino señalizado,
que tras dos Km., de descenso nos situarán en el villorrio de
Ferreiros, a las puertas de Pola.
Pola de Allande se enclava entre los ríos Raigada y Fresnedo
que se salvan por medio de un puente de piedra.
La iglesia de San Andrés y el antiguo palacio del conde de Peñalba
son sus monumentos más notables.
Llegó a contar con tres hospitales.
Saliendo de la villa se asciende por la comarcal AS-14 hasta el punto
kilométrico 1’3 donde abandonamos la carretera para seguir,
por nuestra izquierda el camino que conduce al lecho de un riachuelo,
y por su margen izquierda subir durante otros dos Km., hasta Peñaseita,
en donde se encuentra el albergue.
El albergue, una vieja casona de piedra restaurada, es magnífico.
Asentado bajo la carretera, cuenta con dos alas separadas de literas,
con servicios y duchas para señora y caballero, amplios ventanales
con vistas al precioso valle, y capacidad para 18 peregrinos, cómodamente
instalados. El bar Viñas, de la localidad, tiene las llaves del
albergue, el libro de peregrino y el sello, pudiendo satisfacer aquí nuestras necesidades culinarias.


