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Salimos de la población por un camino que tras seiscientos metros de recorrido se ciega por la maleza, obligándonos a seguir por carretera hasta Malneira donde encontramos tienda y bar, todo en uno.
Sigue la carretera a Padreira donde, a nuestra derecha, recuperamos el camino que asciende por un terreno boscoso y tras cruzar nuevamente la carretera se deja Peñafuente pequeño poblado en la falda del monte Cúa, con parroquial consagrada a Santa María Magdalena.
Iniciamos el ascenso a O’Acebo (1.030 m.) por paisajes bucólicos, hasta que una vez más la carretera AS-28, suspende el embrujo del solitario camino, rebasando el puerto en el punto kilométrico 13, para medio kilómetro más adelante entrar en la provincia de Lugo.
Una pequeña bajada y nueva subida para seguir durante otro kilómetro y encontrar otra vez el camino, bordeando una casa que dispone de bar y tienda, y ascender a una elevada campa (1.050 m.) desde donde ya se divisa A’Fonsagrada de la que nos separan unos siete Km..
Atrás queda Piedras Apañadas, lugar que como en la Cruz de Ferro, los peregrinos solían amontonar guijarros.
El camino serpentea en constante subibaja con desniveles de hasta cuatrocientos metros en unos dos kilómetros de recorrido hasta llegar a A’Fonsagrada que se alza a 750 m. sobre el nivel del mar. Si el peregrino desea tomar un “tentempié” encontrará supermercados y numerosos bares especializados en pulpo, destacando sin duda “Caleira” que es donde mejor lo preparan.
Por carretera, se abandona la localidad en dirección Lugo, encontrando enseguida el camino, y a unos dos Km., llegamos a Padrón, donde se halla el albergue.
Precioso establecimiento. Se trata de una casa de dos plantas, restaurada, a pie de carretera, que se abre al interior en magnífica pradera.
La entrada da acceso al salón, y un corredor donde se instalan los servicios diferenciados: hombres y mujeres.
Las seis habitaciones que tiene el albergue equipan cuatro literas cada una.