La
Etapa que hoy nos ocupa, podríamos definirla como una etapa
de trámite o de transición, ya que en ella pocas novedades
vamos a encontrar, a excepción de nuestro paso por la villa
de Gallur, único poblado que vamos a transitar en nuestro recorrido.
Tendremos un primer tramo, de unos 9’50 km., asfaltado, entre
Luceni y Gallur, y otro, un poco más duro pero más entretenido,
de una longitud parecida 10’00 km., ahora por camino de tierra
y con un paisaje algo diferente, entre más seco y más
quebrado. Salimos de Luceni por el Camino Real, ahora asfaltado, en
una gran recta de 9,00 km., con los montes de Castejón y el
Ebro a nuestra derecha, y a nuestra izquierda toda la red de comunicaciones
entre Zaragoza, el Norte y Castilla, Ferrocarril, Nacional 232, Autopista
A-68 y Canal Imperial. Y con este caminar, un tanto monótono,
y tras cruzar la carretera Autonómica 127, eje vertical de
las Cinco Villas, entramos en:
GALLUR
Población de 3.016 habitantes situada a orillas del Ebro, entre
este río y el Canal, de cuyos cursos se ha tomado tradicionalmente
el agua para sus regadíos. Su núcleo urbano, posiblemente
se originó en torno a una fortaleza del siglo XII, hoy desaparecida.
Fue pertenencia de los Templarios y después de los Sanjuanistas.
El rey Pedro II la dio en prenda de una deuda al rey de Navarra. Posee
dos o tres casonas de estilo aragonés, construidas con ladrillos
y galería de vanos en el ático. Su iglesia parroquial
dedicada a San Pedro, es una obra neoclásica del siglo XVIII,
de ladrillo y mampostería. Tiene una nave cubierta con bóveda
de lunetos, si bien las capillas laterales, que se cubren con bóveda
de arista, están comunicadas entre sí formando otras
dos naves. Su torre es de planta cuadrada, sobresaliendo principalmente
su cúpula.
Tiene una gran tradición en la celebración de la Fiesta
de la Cátedra de San Pedro, un acontecimiento que se conmemora
el 22 de febrero únicamente en Gallur, Antioquia y Roma.
La que fue su principal industria, la Azucarera, cerró sus
puertas a finales de la década de los años cincuenta.
En la actualidad se han creado varias industrias conserveras. En sus
campos abunda la cebolla, muy apreciada por su calidad y cuya recolección
atrae a numerosos trabajadores temporeros.
Salimos de Gallur, ahora ya por camino de tierra, más grato
para nuestros pies, si el barro lo permite, y con un paisaje que,
si bien es el mismo que el anterior, al cambiar de ángulo visual
se ha transformado. A nuestra derecha, entre los montes de Castejón
y las Bardenas Reales, se abre, ancha y espaciosa, la gran Comarca
de las Cinco Villas. Regados sus campos por las aguas de los ríos
Arba, que desembocan justo frente a nosotros, y las aguas del Canal
de las Bardenas. En primer término, la villa de Tauste, la
más meridional de las cinco, con su esbelta torre mudéjar.
Arriba, en la Bardena, la ermita de la Virgen de Sancho Abarca, patrona
de la Villa y de los pueblos que la rodean. A los dos lados del padre
Ebro, fértiles huertas de Gallur y Tauste, también regadas
con las aguas del “Canalillo”, que procedente del Bocal,
llega hasta Tauste por la margen izquierda del Ebro. A nuestra izquierda,
poco de particular: un terraplén nos oculta el horizonte. Un
poco más adelante el terreno se allana algo más, para
en 10’00 km., sin dificultad ninguna y tras cruzar el Canal
Imperial y el Ferrocarril, llegar al final de nuestra etapa:
MALLEN
Villa de 2.965 habitantes con una altitud de 293 m. Hemos ascendido
desde Luceni 60 metros. Fue una ciudad ibérica, ya citada en
textos latinos, continuando su asentamiento en época romana,
siendo mansión y cruce de las calzadas romanas de Tarraco a
Astúrica y de las Galias a Turiaso. Se ha detectado, en un
cerro a las afueras de la población, un yacimiento romano imperial.
La antigua villa Templaria y Sanjuanista - Hospitalaria, es hoy un
municipio con importante actividad económica.
Fue reconquistada por Alfonso I el Batallador en 1127, instalando
en ella mozárabes traídos de sus correrías. Se
encuentra asentada en la margen derecha del río Huecha y su
núcleo urbano presenta gran uniformidad ya que en él,
aparecen una serie de casas de tipo aragonés, sobre todo en
la plaza del Ayuntamiento, calle del Pilar, General Franco y Santa
María. Otras con construcciones de ladrillo, de los siglos
XVI y XVII, de tres pisos, con balcones, portadas con arcos de medio
punto, galería de arcos, etc. El Ayuntamiento es una obra de
ladrillo, neoclásico, al igual que el palacio de los Zapata.
La iglesia parroquial está dedicada a Nuestra Señora
de los Angeles, con bella imagen de la titular del siglo XIII. Su
construcción tiene varias fases: el ábside, semicircular,
es románico en su parte baja; la nave, gótico-mudéjar,
del siglo XVIII. Con las naves laterales y la girola, cubierta con
bóveda de cañón, en el mismo siglo, se prolonga
la girola y se hacen capillas. La torre, una construcción de
ladrillo, también del XVIII, domina el panorama como en otro
tiempo lo hiciera la desaparecida fortaleza templaria. Es de planta
cuadrada en el cuerpo inferior y octogonal en el superior, decorada
con columnas toscanas.
En Mallén se encuentra una de las mayores fábricas de
conservas vegetales de Aragón, así como el almacén
de una conocida cadena de supermercados.
Por otra parte, al lado de las tradiciones centenarias de Mallén,
como el canto de las “Auroras” en las fiestas, se van
consolidando otras como la carrera de la Joya, una competición
popular en la que también participan deportistas invitados
de alto nivel.
Al final de la avenida de su parque, se encuentra la ermita de Nuestra
Señora del Puy de Francia, obra barroca inacabada, de finales
del siglo XVII, con una nave y crucero, presentando a los pies de
la misma una fuente con posibles restos romanos. A ella acuden en
romería todos los años en el mes de Mayo, todos los
pueblos de sus alrededores.
Y con la visita a la Villa damos por finalizado nuestro recorrido
del camino Jacobeo del Ebro por tierras aragonesas. Estamos en el
limite, que no en la frontera con Navarra y con el pueblo de Cortes,
muy próximo a Mallen, y para continuar primero por Tudela,
luego por Alfaro, Calahorra, Alcanadre, Agoncillo, y llegar a Logroño,
donde empalmamos con el Camino Real Francés, continuando por
él hasta Santiago de Compostela.

Plano de la etapa


