<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Untitled Document

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Partiremos de Alcanadre, saldremos por la carretera dirección Ausejo-Logroño, a nuestra derecha una barrera de protección; al terminarla, nace un camino que se adentra en unos olivares. A la salida de éstos, el camino pasa durante unos kilómetros por un valle bordeado a ambos lados por unas cimas, y a la salida de éstas, la vista panorámica que se divisa es preciosa. Descenderemos ligeramente hacia la izquierda hasta llegar a un cruce de caminos; el de la derecha indica a la ermita de Aradón. Seguiremos recto y bajando hacia la confluencia de los barrancos de Aradón y Cantaruela.
Llegamos al lugar llamado de "La Horquilla", donde la carretera Nacional 232 pasa sobre la Autopista; no pasamos por ellas. Seguimos a la derecha, en ángulo recto, por un camino en pendiente y que a unos diez metros tiene todo un recital de prohibiciones; se trata de una antigua Vía Romana, Camino Real y en un futuro "Ruta Jacobea".
Al final de la subida y tras pasar por una casa de campo, seguiremos camino hacia la derecha, en bajada y entre un bosquecillo de encinas; a nuestra derecha dejamos una pequeña aldea con granjas y seguidamente cruzamos la línea del ferrocarril. Seguiremos paralelos a ella, llevándola a nuestra izquierda, y así llegamos al pueblo de Arrubal. habremos recorrido unos 15 kilómetros.
A la salida de Arrubal y desde un alto divisamos tres caminos tomaremos el del centro que comienza una casa de campo. Es un camino sin problemas, de unos cuatro kilómetros, todo él por campos de huertas de las riberas del Ebro, que lo divisamos a nuestra derecha. Entre Arrúbal y Agoncillo, habremos caminado por las famosas huertas Valondo, El Quinto y La Veguilla. Al otro lado del río, siempre Navarra.
Y así llegamos hasta Agoncillo, donde si hay tiempo suficiente, podremos dirigirnos hasta su castillo y visitar la bonita iglesia de Nuestra Señora de la Blanca.
Luego nos quedan los doce kilómetros últimos, que además son los más pesados, ya que transcurren entre fábricas y polígonos industriales y así llegamos a:

Logroño

Lo que en el en el siglo X no era más que una simple granja agrícola en las riberas del Ebro, fue a finales del XI cuando Alfonso VI la convierte en ciudad y manda construir el famoso puente, creando un núcleo de población capaz de defender el estratégico paso sobre el. río Ebro. El Camino de Santiago le dio impulso y crecimiento. Es ciudad jacobea por origen de cuna.
Nada más cruzar el puente, a nuestra izquierda queda el Hospital de La Rioja, ocupando el solar del que fue "Hospital para Peregrinos de San Roque Amador", curiosa denominación que hay que relacionar, sin duda alguna, con el famoso Santuario Mariano de "Rocamadour", de la "Vía Podensis"; la "Rupes Amadoris" o "Rocamadour", resuelto en castellano como "Roque Amador", es una clara alusión al santo patrono de los apestados. Además de éste, hubo otros tres hospitales.
Tomamos a nuestra derecha, nada más pasar el puente, la Rúa Vieja (o Rúa de los Peregrinos), la calle más antigua en el nomenclátor callejero logroñés. El caserón barroco que hace el número 32, fue reconvertido en el año 1993 en un precioso Albergue para Peregrinos, con capacidad para 70 personas, con excelentes servicios, y que está gestionado por la Asociación Riojana de Amigos la del Camino de Santiago. Junto a él, se encuentra la iglesia de Santa María de Palacio, del siglo XII, (edificada sobre la capilla que fue del palacio real de Alfonso VII), destacando de ella su "Aguja" o flecha piramidal, de ocho caras, construida sobre el cimborrio de uno de los cruceros de la iglesia. Es un templo del románico tardío que fue la casa matriz de la orden del Santo Sepulcro en el reino de Castilla. En su interior no hay que perderse la imagen de Santa María de Palacio, excepcional escultura románica en piedra policromada, atribuida a un artista borgoñón.
Esta calle de peregrinos discurre entre los caserones mas viejos de la ciudad hasta llegar a la plaza, junto a la iglesia de Santiago llena de contenidos jacobeos: la denominada "Fuente de los Peregrinos"; un gigantesco mosaico, posiblemente el "Juego de la Oca" más grande del mundo y la enorme imagen barroca de Santiago que preside la fachada del templo, en la que aparece representado como un impetuoso "Santiago Matamoros". En el interior de la iglesia, en el retablo principal, aparece otra escultura del Apóstol representado esta vez como peregrino, con el sombrero de ala ancha, la vieira o concha adornando dicho sombrero y el bordón o báculo "para defenderse de los animales". En una de sus tablas, la aparición de la Virgen del Pilar a orillas del Ebro en Zaragoza. Al pie del altar, una bellísima imagen de la Virgen de la Esperanza, talla románica del siglo XII, patrona de la ciudad; en sus manos ostenta el bastón de Alcaldesa Mayor.
La actual iglesia de Santiago es una construcción del siglo XVI, levantada sobre otra ya desaparecida de la que existen referencias en el siglo XII. Posee una impresionante nave de 20 metros de anchura que explica la leyenda según la cual al el maestro constructor abandonó la ciudad al no confiar en que la ancha bóveda soportaría el peso de la techumbre.
La Rúa Vieja dará paso a otra calle de terribles resonancias: la calle de "Barrio cepo", y por ella llegaremos a los límites de la ciudad antigua, a la "Puerta Camino" o del Revellín, abierta en los pocos restos que sobreviven de las murallas. Por esta puerta orientada hacia Finisterre, abandonaban Logroño los peregrinos.
Junto al lado de este rincón entrañable, ha buscado acomodo el Parlamento de la Comunidad Autónoma de La Rioja. El edificio que le sirve de sede fue primitivamente Convento de la Merced, para tener después diferentes usos, como hospital, cuartel y fábrica de tabacos, de la que aún se conserva su chimenea.
Muy próxima a nuestro itinerario jacobeo, se encuentra la concatedral de la diócesis de Calahorra-La Calzada--Logroño: Iglesia de Santa María la Redonda, gótica del siglo XV, levantada sobre una pequeña una iglesia octogonal (como las de Eunate y Torres del Río) de la que heredó el nombre de "Redonda". Sus famosas torres, llamadas "las gemelas", son un añadido posterior, del siglo XVIII, así como el retablo pétreo de su gran portada.
La Redonda contiene el sepulcro y panteón del gran militar progresista Baldomero Espartero. De impresionantes naves góticas, tiene un notable retablo mayor barroco y varios retablos muy valiosos en las capillas laterales. Una de las joyas catedralicias es el cuadro de Miguel Ángel, una Crucifixión que pintó para su amada Colonia; puede admirarse detrás del altar mayor.

En Logroño acabamos el Camino Jacobeo del Ebro y empalmamos con el Camino Real Francés, continuando por él hasta Santiago de Compostela.

Plano de la etapa