En
nuestro recorrido de esta etapa, de unos 20 km., no vamos a encontrar
grandes dificultades topográficas, pues todo él transcurre,
en su mayor parte, por un cauce-barranco, en el que convergen otros
más pequeños a ambos lados, y que desemboca en la orilla
del río Guadalope, ya cerca de las fértiles huertas
que rodean a Caspe. Tan solo a los 3 ó 4 km. de nuestra salida
de Fabara (pasados estos entre olivares y claros), encontraremos una
larga, pero ligera pendiente, que nos situará en la Sierra
de Caspe, (378 m.de altitud), para luego descender suavemente por
el barranco antes citado.
No vamos a encontrar ningún poblado ni aldea en nuestro Camino,
y tampoco vamos a tener que hacer uso de la carretera general, si
bien hacia el final de la etapa sí que la encontraremos a nuestra
izquierda en las proximidades del río Guadalope, río
que pasaremos a través del antiguo puente de la carretera A-221.
A partir de aquí, los cuatro kilómetros que nos restan,
los llevaremos totalmente llanos entre las huertas de "El Vado",
regadas por las aguas del río citado. Y así llegaremos
a Caspe, dando por finalizada nuestra Etapa.
Poco más podemos decir de ella. Quizás no sea tan bonita
como alguna de las que desarrollaremos mas adelante, pero el Camino
es así, unas veces bonito y otras no tanto, unas es duro y
otras es suave, pero todas tienen su encanto, y en estas el aliciente
de que vamos conociendo mejor estas nuestras tierras tan poco frecuentadas.
CASPE
Ciudad de 8.182 habitantes y capital del Bajo Aragón Zaragozano.
Su nombre deriva de Qabs, de origen árabe, como árabe
debió de ser su barrio más antiguo, "La Muela",
allí todavía se encuentra un callizo donde según
la tradición nació San Indalecio, que fuera el primer
discípulo de Santiago en España y luego obispo de Almería,
sus restos se veneran en la actualidad en la catedral de Jaca. Puede
presumir Caspe de ser una de las zonas de Europa con mayor cantidad
de yacimientos prehistóricos, más de cien catalogados,
alguno de ellos ya excavados y estudiados como el "Cabezo Monleón",
la “Loma de los Brunos" ó "Palermo", donde
en este último se encuentran vestigios desde la época
del Bronce hasta la Romana.
También en el término de Caspe podemos ver la única
muestra de pintura rupestre de Estilo Levantino que se conoce en la
provincia de Zaragoza.
De época romana se conserva la conocida como "Tumba Miralpeíx”,
desmontada piedra a piedra cuando las aguas iban a anegar la finca
en la que estaba ubicada, hoy la podemos ver reconstruida junto a
la iglesia parroquial, es un monumento del siglo II análogo
al de Fabara.
Un caso singular en el Bajo Aragón es la ermita románica
de Santa María de la Horta, rescatada también de las
aguas del embalse, hoy el ábside y parte de la nave, están
reconstruidos en el denominado Cabezo Monteagudo, en el mismo paraje
donde se encuentra una construcción de la segunda guerra Carlista,
la "Torre de Salamanca", singular monumento de arquitectura
militar.
Sin duda que el conjunto arquitectónico que más llama
la atención es el formado por la Colegiata de Santa María
la Mayor, del siglo XIV, Monumento Nacional, y los restos del castillo
del Compromiso.
En menos de 38 km., caso muy excepcional, el Bajo-Aragón alberga
tres mausoleos romanos. Y como los romanos acostumbraban a enterrar
a sus muertos a la vera de los principales caminos, en nuestro Camino
Jacobeo del Ebro nos iremos encontrando con estos tres. El primero
de ellos en Fabara, que es, además, uno de los mejor conservados
de todo el mundo creado por Roma en el siglo I después de Cristo,
Se levanta en la margen izquierda del río y fue declarado Monumento
Histórico-Artístico Nacional.

Plano de la etapa


