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Iniciamos la etapa correspondiente al día de hoy. Partiremos de Caspe, por un camino que sale paralelo a la margen derecha de la N-211, dirección Alcañiz. Tras recorrer 2,5 km., encontraremos a nuestra derecha un camino llamado Camino de Pallaruelo, que también lo llaman Camino de Calanda a Caspe. Por el caminaremos unos siete km., llanos y por las huertas de Valdalgorfa, el Pallaruelo, Carvajal y Regallo, donde al final del mismo encontraremos los antiguos “Baños de Fonté”. Muy cerca de este lugar, en una pequeña curva hacia el norte, encontramos la ermita de San Marcos, perteneciente al Ayuntamiento de Chiprana. Habremos caminado ya como unas tres horas. Después de visitar la ermita, cruzaremos el ferrocarril de Zaragoza - Tarragona, que por allí pasa, y en 500 metros bordearemos, dando la vuelta por su cara norte, La Laguna de La Salada, de la que hacemos mención más adelante. Rodeada esta, tomamos el Camino de Piarroyos, cruzando a los dos km. el ferrocarril, por un paso inferior, para a los pocos metros volverlo a cruzar por un “paso sin guarda”. Seguimos caminando por terreno un poco más elevado, de secano, por un nuevo camino, el de la Espartera, que en tres km. y medio nos deja en el Camino de los Catalanes, el que seguiremos hasta el cruce con la carretera que conduce al apeadero de Escatrón y Alcañiz. En este punto, llevaremos recorridos unos 23 km. Nos quedan hasta Escatrón unos seis más. Pasamos por la finca y poblado de VALIMAÑA, granja famosa, con su embalse, cruzamos el río Martín, y en dos km. por el Camino de la Venta, llegamos a la carretera A-224 (Escatrón - Albalate), por la que en tres km. y por su arcén, llegaremos a Escatrón, fin de la Etapa de hoy.
Seguidamente, breves reseñas de los lugares que podemos a visitar.

CHIPRANA

Villa que cuenta con 435 habitantes, en una altitud de 178 m. Con razón se denomina a Chiprana “Novia del Ebro”, pues se encuentra asentada sobre una terraza natural de dicho río, desde cuyo mirador se puede contemplar el Mar de Aragón. Es Chiprana una villa que hay que ver despacio, rincones muy cuidados, murales, museo al aire libre con esculturas en sus calles, plazas, casa de cultura y ermita de la Consolación, que todavía conserva en un muro restos de un Mausoleo Romano.
La iglesia parroquial, bajo la advocación de San Juan Bautista, guarda en su interior una sorpresa inesperada. Su fachada, del siglo XVIII, da paso a una pequeña iglesia de nave única, lo primero que llama la atención es su cabecera con un bello esgrafiado de estilo mudéjar con pinturas de la época imitando ladrillos, pero es en la madera de la techumbre en la que se puede contemplar un conjunto heráldico de los más importantes de Aragón, siglo XIV, tanto la techumbre como la cabecera están magníficamente restauradas, si tuviéramos la fortuna de poder subir hasta la techumbre y contemplar de cerca esta obra, descubriríamos, junto al nombre del autor, el primer versículo del Corán en caracteres árabes. Aún hay otra sorpresa, en una de las capillas, una Virgen con un Niño de muy buena factura, obra de estilo gótico del siglo XV.
Del poblamiento antiguo de Chiprana nos habla una Estela Ibérica que hoy se conserva en el Ayuntamiento y que se encontró en uno de los muros de la ermita de San Marcos, a la que la población acude en romería, al igual que la denominada Dehesa de Baños, hoy convertida en una finca privada, donde están los restos de lo que fue una importante Villa Romana con templo y termas, también hay algunas tumbas medievales talladas en la roca.

LAGUNA DE LA SALADA

Una rara joya de la naturaleza. La “Laguna de la Salada” es una de las lagunas de origen endorréico, y que en muchos aspectos es una de las mas singulares con que cuenta no sólo Aragón, sino toda la Península Ibérica, que mantiene un nivel casi constante de sus aguas a lo largo de todo el año gracias a que se abastece de aguas subterráneas, son estas aguas dos veces más saladas que el agua del mar.
De sus beneficiosos efectos para la piel ya supieron los romanos. Auténtico oasis en el caluroso verano, sorprenderá al visitante por la paz y tranquilidad de su entorno. Sus aguas, que llegan a alcanzar los 5’6 metros de profundidad, están habitadas entre otros por “cigüeñelas” y el singular “tarro blanco”, pato que sólo cría en zonas salinas.
Al bordear la Laguna, veremos unas zonas rocosas, crestas que a veces se adentran en ella, son los “Paleocanales”, de extraordinaria importancia, solo se han encontrado formaciones de este tipo en los EE. UU. y en el Sahara, y no de tanta extensión como en La Salada.
Al acercarnos al agua veremos multitud de puntos rojos, se trata de la “Artemia Salina”, más conocida como la “Sirenita”.
Los fondos de la Laguna están tapizados por una mullida alfombra verde, “Tapetes microbianos”, otra singularidad de este lugar y que están formados por millones de seres microscópicos entrelazados.
No acaba aquí la importancia y singularidad de esta laguna, en el fondo de la misma podemos encontrar el ambiente que reinaba en el Planeta antes de la aparición de los animales y las plantas, cuando minúsculos seres, las bacterias, crecían y se desarrollaban con gas sulfrídico.
Todas estas características hacen de La Salada de Chiprana un auténtico museo viviente incluido en el Convenio Ramsar de protección de humedales.

ESCATRON

Es la villa de Escatrón de origen muy antiguo, como así lo atestiguan vestigios arqueológicos de la zona, incluso el mismo nombre podría venir del “Scatro” romano. Sus habitantes se aproximan a los 1.500 y su altitud es de 143 metros. El pueblo antiguo conserva parcialmente su fisonomía antañona, revalorizado por la buena piedra de construcción. Ofrece interesantes monumentos de las épocas renacentista y barroca, incluidas algunas casonas armetas y la puerta de Santa Agueda que formó parte de la antigua muralla, y que tiene encima una capillita dedicada a la Santa, Patrona de Escatrón. quienes la veneran en su airosa ermita del siglo XVII, en la parte más alta de la villa.
El propio asentamiento de la población presenta un atractivo urbanismo. El casco urbano está edificado sobre una ladera en forma de semicírculo, con la iglesia parroquial abajo, en tanto que sobre sendas alturas se recortan por detrás las ermitas de Santa Agueda y San Francisco Javier.
Su iglesia parroquial es un edificio de excelente piedra sillar, levantado durante los siglos XVI y XVII y está dedicado a la Asunción de Nuestra Señora. En su exterior hay que destacar los contrafuertes adornados con gárgolas en forma de animales, y ya en su interior, sobre todo, el retablo de alabastro, trasladado aquí desde la iglesia monástica de Rueda en el siglo pasado, con el noble fin de evitar su deterioro tras la exclaustración y abandono del Monasterio. Es de alabastro, con figuras muy prolijas compuestas en varios tableros, destacando el preferente dedicado a la Asunción. Los temas de los restantes son la Anunciación, Adoración de los Pastores, Adoración de los Reyes y Presentación en el templo, se remata con el relieve de la Coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad. Su estilo plateresco resulta un tanto tardío para la fecha de 1.600 a la que se atribuye, siendo el escultor el maestro Esteban.
Pero todo cambió para Escatrón en la década de los cincuenta, cuando se construyó una Central Eléctrica, una de las más grandes de España, que aprovechaba el carbón de la cuenca minera de Teruel. Surgió un nuevo poblado con todos los servicios, junto al antiguo Escatrón. De la prosperidad de la época nos hablan los casi cinco mil habitantes de hecho que llegó a tener. De nuevo todo cambió al hacerse vieja esta Central y construirse la nueva en Andorra. Hoy todavía se aprovechan las instalaciones con una novedosa central térmica denominada “Lecho Fluido”, una nueva tecnología todavía en fase de experimentación y que aprovecha los carbones de baja calidad de Teruel y Mequinenza.
Otro “leit-motiv” de Escatrón, de índole completamente distinto, es el soberbio MONASTERIO CISTERCIENSE DE RUEDA, asentado desde el siglo XIII al otro lado del Ebro, en el término de SASTAGO. El recinto monacal conserva casi todos sus antiguos edificios medievales y es, sin duda, el monumento artístico más importante en todo Bajo Aragón zaragozano.
Desde hace muy pocos años, un puente une la ribera de Escatrón con la de Rueda y Sástago.
Fiesta muy especial es la que se celebra con motivo de su Patrona Santa Agueda, el 5 de febrero, siendo lo más destacado de la misma la procesión de los “panes benditos” y el baile de “La Cinta”, que forma parte de su “dance”, y caso único en Aragón, ya que es interpretado en parte (diálogo y baile) por mujeres.
La forma y el desarrollo de esta fiesta, ha hecho que se hayan encontrado semejanzas con la famosa de Zamarramala, que también es en honor de Santa Agueda y da preponderancia a las mujeres en este día.

Plano de la etapa