Nuestra
etapa de hoy, corta etapa, más bien simbólica, está
pensada para poder tener tiempo suficiente para descansar y visitar
Zaragoza.
La etapa, como próxima a una gran ciudad, se estropea un tanto;
ocurre lo mismo (y eso lo saben muy bien los Peregrinos que han caminado
por el camino Francés), al llegar a Pamplona, Logroño,
Burgos, León, Ponferrada, etc., que son entradas muy complicadas:
carreteras de intenso tráfico, polígonos industriales,
escombros y basuras, bueno, un sin fin de calamidades para el peregrino
de a pie. Nosotros, para evitar el tránsito por la peligrosa
carretera de Castellón, hemos llevado la ruta, en su totalidad,
por caminos de huerta. Ello implica tener que dar algunos pequeños
rodeos, incluso caminar algún espacio hacia el este; pero es
poca cosa y con ello ganamos seguridad. El día de mañana,
el peregrino que venga en solitario, seguro que opta por seguir la
carretera hasta la plaza de San Miguel en Zaragoza, con lo cual se
ahorrará el caminar unos tres kilómetros.
Nosotros partiremos de la iglesia de La Cartuja Baja, pasaremos por
delante del Polideportivo y por un ancho y buen camino caminaremos
durante unos dos kilómetros, tras los cuales contactaremos
con la carretera de Castellón, junto a una instalación
industrial (MEHAZASA), toda ella pintada de un azulete fuerte.
Seguiremos por la orilla de la carretera hasta las tapias del zaragozano
Cementerio de La Cartuja.
Continuaremos por la orilla de la carretera hasta llegar al Tercer
Cinturon por el que continuaremos prácticamente una línea
recta hasta llegar a la orilla del Ebro. Pasamos por debajo del puente
del ferrocarril y llegamos a la prolongación del Paseo de Echegaray
y Caballero.
Bonitos jardines están construidos en estas orillas. También
pasamos por debajo del puente de Las Fuentes; a nuestros pies el río
Huerva en su desembocadura. Quinientos metros más adelante
el puente de Hierro y pasado éste, El Pilar. Pero antes entraremos
por el Arco de la Plaza de San Bruno, y por el Arco del Deán
y Barrio Antiguo llegar a la Plaza de La Seo, para después
trasladarnos al Pilar.
Ha sido nuestra costumbre en etapas anteriores resaltar los datos
y monumentos más interesantes de los pueblos y ciudades por
los que hemos ido pasando. Poco podríamos decir aquí
de nuestra querida ciudad, que no sepamos ya todos los zaragozanos.
No obstante detallaremos, aunque escuetamente, algunos datos relativos
a la capital.
ZARAGOZA
Ciudad que cuenta con una población de 700.000 habitantes y
se encuentra a 200 m. de altitud sobre el nivel del mar.
Es una de las ciudades más antiguas de España. De hecho,
su origen conocido se remonta a los iberos y a su poblado llamado
Salduba. Posteriormente los romanos ocupan el territorio ibero convirtiéndolo
en una simple colonia militar, hasta que el emperador Augusto la eleva
al rango de ciudad con el nombre, precisamente, de Cesaraugusta.
Durante la época visigótica la ciudad alcanza un cierto
renombre, debido en buena parte al célebre obispo San Braulio,
pariente de San Isidoro de Sevilla, y al igual que él, fiel
defensor de la fé cristiana. Los árabes la denominan
Sarakosta y al constituirse los reinos de Taifas es uno de los más
prósperos.
En 1118 el Rey Alfonso I el Batallador arrebata a los árabes
la ciudad, que llega a convertirse en capital del Reino de Aragón.
Y ya nada detendrá el progresivo crecimiento de la ciudad,
que poco a poco pasa a ocupar uno de los principales lugares de la
nación española.
La ciudad de Zaragoza, capital de la provincia del mismo nombre y
de la Autonomía Aragonesa, está situada en el punto
crucial del camino que conduce del Cantábrico al Mediterráneo,
de los Pirineos a la Meseta, de Madrid a Barcelona. Atravesada por
el río Ebro y sus afluentes el Huerva y el Gállego,
Zaragoza es una importante capital agrícola, industrial, comercial
y universitaria.
Sus principales monumentos son:
Basilica del Pilar
Monumental Basílica que debe su nombre a la Columna donde,
según una bellísima tradición cristiana, visitó
la Virgen, viviendo aún en carne mortal, al Apóstol
Santiago.
El actual templo es obra de los siglos XVII y XVIII, si bien de la
anterior iglesia se conserva un tímpano románico y el
altar mayor, gótico de alabastro, obra de Damián Forment.
Sus bóvedas están decoradas con magníficos frescos
de Goya, González Velázquez, los Hermanos Bayeu, Bernardo
Montañés y Stolz. Obra destacada es la Santa Capilla
obra de Ventura Rodriguez y donde se venera, el Santo Pilar y la imagen
de la Virgen. La primera piedra de la actual edificación se
colocó en 1681, terminándose su construcción
en 1961 al concluir las dos torres de la ribera. Junto a la torre
baja de la ribera, se encuentra la capilla de Santiago, con escultura
del Apóstol, obra de Palao, siglo XIX; en ella está
reservado el Santísimo Sacramento.
Catedral de la Seo
Es la Sede de la Diócesis. Suntuoso templo gótico de
cinco naves, con decoración plateresca, barroca y mudéjar.
El retablo del altar mayor, del más puro estilo gótico,
es obra en alabastro policromado, de Pere Johan, Francisco Gomar,
Hans de Suabia y Gil Morlanes padre, del siglo XV. Maravilloso trascoro,
obra del renacimiento español, realizado por Amáu de
Bruselas y Tudelilla. En la capilla de la “Parroquieta”
se admira la magnífica cúpula gótico-mudéjar
del siglo XV.
En el exterior, una perfecta yuxtaposición de estilos: del
románico al neoclasicismo, hacen del templo una escuela de
arte. El muro mudéjar de la Parroquieta, al norte, es la joya
más destacada del conjunto. La capilla dedicada al Apóstol
Santiago, primera entrando a la derecha, es una de las más
bellas de la catedral. Fue reconstruida en 1695, si bien la imagen
de Santiago es de 1520, obra del escultor Gil Morlanes el joven. Su
Museo de Tapices, guarda una de las primeras colecciones del mundo
con piezas de los siglos XV al XVII.
Su esbelta torre, recientemente restaurada, así como todo el
templo, fue proyectada por Corintini en el siglo XVII.
La Aljafería
Fue Palacio árabe de recreo de los Reyes de la taifa zaragozana,
siglo XI; residencia de monarcas cristianos a partir de la conquista
de la ciudad por Alfonso I; sede del Tribunal de la Inquisición
y cuartel militar hasta el siglo XX. Desde 1984, las Cortes de Aragón
ocupan parte de sus dependencias. Este Palacio de la Aljafería,
configura a Zaragoza como el foco principal del arte islámico
occidental. Es obra que, desde su construcción por Ahmad al-Muqtadir
(1046-1082) sufre numerosas remodelaciones en la época medieval
cristiana y con los Reyes Católicos. El palacio musulmán
utiliza el sistema de palacios omeyas; la muralla de tapial tiene
torreones ultrasemicirculares originalmente de alabastro, restituidos,
salvo la parte baja, por piedra blanca caliza. La puerta de ingreso,
en arco de herradura doblado por otro, está restaurado en ladrillo
para realzar más lo auténtico. Sobre ella se extiende
un friso de arcos de medio punto entrecruzados. El recinto musulmán
se divide de norte a sur en tres partes iguales; sólo conocemos
la disposición original de la parte central. La mezquita tiene
una puerta de ingreso en arco de herradura y friso de arcos de medio
punto entrecruzados sobre ella; el Mihrab es de planta poligonal,
cubierta por cúpula gallonada y con arco de acceso de herradura.
La “Torre del Trovador” sitúa su comienzo en la
segunda mitad del siglo IX; tiene cinco plantas, de las que las dos
últimas corresponden a la época cristiana. Se le llama
del “Trovador”, por el personaje creado por Garcia Gutiérrez
e inmortalizado en la ópera de Verdi del mismo nombre.
Y estos son los tres monumentos más significativos de nuestra
ciudad. Por supuesto que tiene muchos más, como La
Lonja, bello edificio del siglo XVI, perteneciente al renacimiento
aragonés. Iglesia de San Pablo, gótica
del siglo XIV, con bella torre mudéjar y colección de
tapices según bocetos de Rafael. Iglesias de Santa
Engracia, de la Magdalena, de San
Gil, de San Miguel, Puerta del Carmen,
palacios de los Huarte, Condes de Arguillo,
de los Luna...
Tened la certeza de que Zaragoza, hospitalaria como la que más,
siempre os recibirá con los brazos abiertos.

Plano de la etapa


