León.-
Altitud 838 m.
Su
población 144.021 habitantes
A
Santiago 303 Km.

De
ella dice el “Códice Calixtino” que es “real,
curial y llena de toda clase de felicidades”. Y eso que
el bueno de Aymeric no tuvo la posibilidad de admirar la exquisita
catedral, levantada en el siglo XIII. De
nuevo la riqueza artística de la ciudad sobrepasa las
pretensiones de esta obra, de tal modo que concentraremos nuestro
interés en sus tres principales enclaves, todos ellos
directamente relacionados con el fenómeno de las peregrinaciones.
La Catedral de León está considerada como una
de las más bellas del mundo y sin duda el mayor prodigio
de luz y cristal, engarzados por los maestros del gótico.
Sus 737 vidrieras (distribuidas en 125 ventanales, 57 óculos
y tres rosetones) ocupan una superficie de 1.800 metros cuadrados
y confieren al interior una mágica luminosidad en perpetua
mutación, a medida que el sol avanza. En la parte derecha
de su portada central, dedicada a la Virgen Blanca, se halla
una estatua de Santiago sobre un pedestal, visiblemente desgastado
por la secular costumbre de los peregrinos de frotar en él
sus medallas, bordones, o simplemente sus manos, a fin de conseguir
la protección del Apóstol en lo que resta de Camino.
Durante buena parte de la primavera y del verano, un buen número
de cigüeñas escogen los pináculos de la Catedral
como lugar de reposo. Inmóviles y silenciosas, su estilizada
silueta parece convertirse en un elemento decorativo más
del conjunto catedralicio.
Dejando a un lado el popular Barrio Húmedo, por la calle
del Cid se llega a la Basílica de San Isidoro, primitivo
y grandioso templo románico, uno de los pocos que Aymeríc
Pícaud considera de “obligada visita”, y
a fe que lo es. San Isidoro es, junto con Jaca, Frómista
y Compostela, una de las obras cumbres de este estilo. Según
la tradición, el peregrino debe entrar por la Puerta
del Perdón (sólo abierta los años jubilares)
cuya fachada es obra del maestro Esteban, el mismo que años
después esculpiría la puerta de las Platerías
en la catedral compostelana. Bajo la Iglesia, en la que el Cid
contrajo matrimonio con Doña Jimena, se encuentra el
Panteón Real. Nada más acceder a él el
peregrino se da cuenta de que está viviendo otro de los
momentos mágicos e inolvidables del Camino de Santiago.
La cripta se halla completamente decorada por magníficos
frescos del siglo XII. El extraordinario valor de estas obras
ha hecho que este lugar sea considerado como la “Capilla
Sixtina del Románico”. Ya a la salida de León,
junto al río Bernesga, encontramos el majestuoso Hospital
de San Marcos, hoy reconvertido en lujoso Parador Nacional.
Este antiguo monasterio es la joya renacentista de León
y una de las mejores obras del plateresco español. Si
bien toda su fachada se halla profusamente adornada, destaca
su portada central, dominada por una figura de Santiago Matamoros,
blandiendo su espada.
Frente a esta impresionante fachada (una de las más hermosas
de España) se ha instalado un interesante crucero gótico,
procedente del cercano Alto del Portillo.
Otros monumentos dignos de admirar y por orden de entrada a
salida podían ser: Puente de Castro del siglo XVIII;
Iglesia de Santa Ana, del siglo XVIII, sobre otro del siglo
XII; Nuestra Señora del Mercado, obra románica
del siglo XII, con reformas y añadidos de los siglos
XV y XVI; Iglesia de San Marcelo, reconstruida a principios
del siglo XVII; Casa Botines, obra de Gaudi, del siglo XIX;
Palacio de los Guzmanes, del siglo XVI, con un magnifico patio,
(en él está ubicada la Diputación); la
iglesia de San Salvador de Palaz de Rey del siglo X, de estilo
mozárabe, y que probablemente fue capilla sepulcral de
los miembros de la realeza; Casa del conde de Luna, del siglo
XIV; Iglesia de San Martín, del siglo XI, restaurada
en el XVII-XVIII, contiene una interesante Piedad; el Ayuntamiento
Viejo, en la plaza Mayor, de estilo barroco clasicista del siglo
XVI; Hospital de la Regla, imponente fachada barroca del siglo
XVII; Iglesia renacentista de Santa Marina La Real; y las Murallas
romanas del siglo III, y medievales del siglo X.
