Logroño.-
Altitud 384 m.
Su
población 121.250 habitantes
A
Santiago 600 Km.

Ciudad
capital en el actual trazado del camino. Salvado el Ebro, principal
río que atraviesa la ruta, ésta se orienta ya
definitivamente hacia el oeste, dirección que no se abandona
hasta Compostela.
Logroño creció al amparo del camino, y más
concretamente al amparo del antiguo puente de piedra que con
casi 200 metros y doce arcos salvaba el cauce del Ebro. (Sirva
como dato orientativo que en el siglo X, en este lugar no había
más que una simple granja que aprovechaba las fértiles
tierras de esta ribera). Su urbanismo medieval constata su carácter
de ciudad jacobea. Logroño es aún hoy una ciudad
lineal, de este a oeste, como el propio camino.
Logroño, y el territorio que ahora conocemos como La
Rioja, deben mucho al rey Afonso VI. Aunque se intenta remontar
sus orígenes a la antigüedad, su existencia está
documentada desde el siglo XI, al tratarse de un punto de repoblación
junto a uno de los puentes que cruzaban el río Ebro.
Fue Alfonso VI quien, desplazada la frontera de Castilla hasta
el margen derecha del Ebro, encargó a santo Domingo de
la Calzada y a su compañero de ingenierías públicas,
san Juan de Ortega, la mejora del puente de piedra sobre el
Ebro. Así lo hicieron a finales del siglo XI y la obra
se convirtió en catalizador de una urbe que, hasta entonces,
no pasaba de asentamiento agrícola. Tanto creció
que le ganó la partida a Nájera arrebatándole
la capitalidad. En 1095, Alfonso VI le concede el fuero que
marca las bases de su posterior desarrollo.
El casco antiguo de la ciudad conserva destacados vestigios
de las peregrinaciones medievales. Entre los más significativos
destacan:
La Iglesia de Santiago el Real, del siglo XVI, situada en pleno
corazón de la ruta (en la calle Barriocepo), y cuya portada
adorna una enorme estatua de Santiago Matamoros del siglo XVII.
No hay que olvidar que la leyenda que atribuye al Apóstol
semejante apodo nace muy cerca de Logroño, al sur, donde
tuvo lugar la célebre Batalla de Clavijo en la que el
mismísimo Apóstol aparece sobre su blanco corcel,
blandiendo cegadora espada con la que carga contra la morisma
y consigue decantar la suerte de la batalla del lado de las
tropas cristianas.
La Puerta del Camino o de Revellín, por la que los peregrinos
abandonaban el recinto amurallado de la ciudad.
La Fuente de los Peregrinos, profusamente adornada por motivos
jacobeos.
En otras zonas de la ciudad se levantan interesantes monumentos
artísticos: la Catedral de Santa María la Redonda,
del siglo XV, levantada sobre un antiguo templo del siglo X,
gótico reformado en los siglos XVII-XVIII, posee dos
hermosas torres barrocas del siglo XVIII, y que los logroñeses
las laman Las Gemelas; la Iglesia de San Bartolomé del
siglo XIII-XIV, y la Iglesia de Santa María del Palacio,
caracterizada por una elegante torre gótica piramidal
de ocho caras. Debe su nombre a la donación que Alfonso
VII de Castilla, «el Emperador», realizó
de su palacio, en 1130, al canónigo Giraldo, para que
se erigiera la primera fundación de la orden del Santo
Sepulcro en el reino castellano. Gracias a dicho soberano la
iglesia ostenta también el título de imperial.
Las reformas y añadidos se sucedieron a lo largo de las
centurias siguientes. Durante los siglos XV y XVI, se añaden
al templo el crucero y la cabecera. En el XVII, se realiza la
portada clasicista que abre a la calle, decorada escultóricamente
con los temas de la Asunción y Coronación de la
Virgen. En el XVIII, ante los graves problemas estructurales
que padecía el edificio, se añadieron nuevos pilares
y pilastras de refuerzo en el interior. A los pies de la iglesia,
a través de una puerta románica, se levanta el
claustro, que conserva una galería gótica del
siglo XV y otras tres posteriores, ya neoclásicas. Junto
a él, y al propio templo, se levanta la capilla de Nuestra
Señora de la Antigua, donde se halla el sepulcro (gótico
florido del siglo XVI) de Juan de Vergara y Porres, prior de
la orden del Santo Sepulcro.
En su interior un gran retablo del siglo XVI realizado por Arnau
de Bruselas a mediados del siglo XVI, y una Virgen románica.