Obanos.-
Altitud de 412 m.
Su
población 704 habitantes
A
Santiago 685 Km.

Obanos, situado en la comarca vinícola de Valdizarbe, es una de las localidades de la Ruta Jacobea con mayor patrimonio histórico, religioso e interés turístico. Cobra protagonismo en la historia del Reino de Navarra por ser sede de la Junta de Infanzones, hermandad de los siglos XIII y XIV de la baja nobleza navarra que defenderá sus fueros frente a los abusos de la corona y de la alta nobleza.
Cuenta con la maravillosa parroquia de San Juan Bautista, edificio
suntuoso, con pórticos de mucho costo y trabajo, considerado
como uno de los grandes monumentos góticos de Navarra.
El retablo de la misma, del siglo XVI, es obra del gran maestro
Diego Polo. Es un templo de estilo neogótico que sustituyó al templo primitivo en 1912. Del edificio anterior podemos ver las dos portadas góticas del siglo XIV. En su interior se pueden admirar dos tallas románicas: Nuestra Señora La Blanca y la Virgen de Arnotegui y una imagen gótica: Nuestra Señora de Jerusalén.
El pueblo conserva un importante caserío de piedra y
ladrillo que, pese a unas restauraciones, todavía presenta
algunos espacios de claro sabor medieval.
En esta villa, los peregrinos escuchaban la historia de San
Guillén y Santa Felicia. Lo legendario tenía hasta
el año 1978, una bonita representación dramatizada
que se conoce como “Misterio de Obanos”. La recuperación
de la leyenda dramatizada del medievo, ha vuelto a ponerse en
escena nuevamente a partir de 1993. Su autor, la pluma del ilustre
Canónigo y escritor oriundo de la localidad, Don Santos
Beguiristáin, recientemente fallecido.
Los hermanos Guillén y Felicia, príncipes de Aquitania,
movidos por su devoción a Santiago el Mayor, emprendieron
la peregrinación a Compostela. Felicia prefirió
quedarse en el caserío de Amocáin sirviendo a
Dios en total anonimato. Su hermano, indignado por verla ejerciendo
labores indignas de su rango social, en pleno arrebato de furor,
le dio muerte. Arrepentido de esta acción tan vil, reanudó
su viaje a Compostela para implorar el perdón del Apóstol.
A su regreso decidió permanecer en la capilla de la Virgen
de Arnotegui llevando vida de ermitaño hasta el final
de sus días.
Testigos permanentes de la leyenda son el relicario de plata
que conserva el cráneo de Guillén y la ermita
de Arnotegui, que divisamos a la izquierda de nuestro camino.
En relación con este cráneo existe una ceremonia,
no bien vista por la jerarquía eclesiástica, que
rememora ciertas prácticas de tradición mítica:
utilizado como un embudo, se hace correr por él, el agua
y el vino recién fermentado, quedando así santificado
y repartido entre los fieles. Esta original ceremonia se celebra,
todos los años, el jueves de Pascua.
No menos milagroso es el cuerpo de Felicia. Fue sepultada en
Amocáin, pero no contenta con su enterramiento salió
con su ataúd al campo y, montada en una mula blanca,
se trasladó a Labiano, donde permanece su cuerpo incorrupto,
curando los dolores de cabeza de sus muchos y fervorosos devotos.